El Sínodo del Cadáver. El Papa Formoso

descarga (4)

Formoso fue un hombre de la Iglesia Católica, que en su etapa de obispo fue excomulgado por el Papa Juan VIII, al posicionarse como su adversario político. En su etapa como Sumo Pontífice se vio obligado a coronar como emperador a Lamberto de Spoleto, y tras esto, tomó contacto con Arnulfo de Carintia, rey de Alemania, para que marchase sobre Roma, y liberase al reino de Italia de la familia Spoleto, y por extensión de Lamberto, proclamado emperador por Formoso.

En febrero de 896, Arnulfo expulsa a Spoleto de Roma, y fue proclamado emperador por Formoso en la Basílica de San Pedro. El 4 de abril del mismo año, Formoso fallece.

Pero si por algo ha pasado a la Historia el Papa Formoso, no ha sido por su actitud política, si no por un suceso escabroso que le aconteció después de muerto, el llamado Sínodo del Cadáver.

LéemeEl Sínodo del Cadáver. El Papa Formoso

Una época, tres papados. El Cisma de Occidente

cisma de occidente

Desde Clemente V (1309) a Gregorio XI (1377) transcurre un periodo en el que los papas residen en Aviñón. Este traslado tenía un carácter provisional, motivado por la situación de inseguridad y caos en que se encontraba Roma, inmersa en luchas políticas, y para así aprovechar también la cercanía con Vienne, donde en 1311 tendría lugar un Concilio ya convocado. Lo que en principio tuvo carácter provisional, se prolongó de forma permanente hasta 1377.

La residencia papal en Aviñón permitió, lejos de las turbulencias romanas, un amplio margen de maniobra a la hora de dotarse de un aparato administrativo de gran eficacia, aunque eso sí, el papado experimentó un indudable afrancesamiento, producto del medio en el que se desenvolvió. Se irá gestando así el Pontificado del Renacimiento.

En 1377, Gregorio XI vuelve a instalar en Roma la sede papal. Sin embargo al año siguiente, cuando se produce su muerte, tiene lugar una doble elección: por un lado, la mayor parte de los cardenales se inclinaron por Bartolomeo Prignano, quien tomará el nombre de Urbano VI. Por otro, una facción del Colegio cardenalicio (alegando irregularidades en los procedimientos) eligió a otro pontífice, Roberto de Ginebra, el cual más tarde será Clemente VII. Urbano VI residía en Roma, Clemente VII en Aviñón. Se origina el Cisma de Occidente, una misma época, dos papados simultáneos.

La Cristiandad occidental se escindió en dos campos: Francia se puso a la cabeza de los “aviñonistas” e Inglaterra de los “urbanistas”. Razones de orden político hicieron bascular a los distintos monarcas hacia uno u otro campo. Ante este hecho, surgieron cuatro vías para la liquidación del Cisma. La Universidad de París tendría en este asunto un papel importante:

LéemeUna época, tres papados. El Cisma de Occidente

La vida en el mar a finales del siglo XV (III)

Tratado de Tordesillas
Tratado de Tordesillas

Hoy llegamos a la tercera y última parte de esta serie de posts, dedicados a la vida en el mar a finales del siglo XV. Esta tercera entrega trata sobre la calamitosa vida a bordo de las embarcaciones durante los viajes al Nuevo Mundo.

La vida a bordo

El embarque entrañaba, para el marino y para el simple viajero, penetrar en un mundo incómodo y estrecho, en el que a la sensación de sostenerse sobre una plataforma resbalosa e inestable y sometida a cabezadas, se sumaba el tener que desplazarse torpemente bajo cubierta agachado para evitar golpearse con los baos, dormir en cualquier parte sobre unas mantas, ya que aún no existían los coys, y aspirar permanentemente unos humores pútridos que subían de la sentina. Todo ello en las mejores circunstancias de bonanza.

Embarcar suponía entrar y formar parte de la dotación de la máquina más sofisticada y compleja de la época. Un mundo que en si garantiza trabajo duro para todos, acompañado con voces peculiares de acción respondidas por otras, y cantos colectivos tradicionales y rítmicos para aunar el esfuerzo de los marineros en las faenas.

LéemeLa vida en el mar a finales del siglo XV (III)

La vida en el mar a finales del siglo XV (II)

Tratado de Tordesillas
Tratado de Tordesillas

Continuamos con la serie de publicaciones en los que hablamos de la parte menos conocida del Descubrimiento de 1492, la vida en el mar. Si en la primera parte hablamos de la cuna del Descubrimiento, ahora le toca el turno al mito que giraba en torno al mar en el siglo XV, así como a la ciencia que hizo posible dicho viaje.

Mito y ciencia

Los hombres del Descubrimiento pertenecían mayoritariamente a un ámbito geográfico concreto, que sin embargo compartía arte de marear, aficiones, creencias y supersticiones con los marineros contemporáneos de otras latitudes. Muchos de estos mitos servían para llenar el vacío del desconocimiento.

Mucho más que a monstruos o cataclismos, lo que temían los compañeros de Colón era alejarse tanto que no pudieran regresar por no poder contar con vientos propicios para el tornaviaje.

Donde la imaginación jugaba las peores y más peligrosas pasadas a los marinos, era en los espejismos y falsas apariencias de islas inexistentes, que luego se reflejan en una cartografía mítica que situaba, junto a las reales, la isla de Antilla.

Muchos errores no eran absurdos. En el siglo XV se estudiaba la “Geographia” de Claudio Ptolomeo y sus mapas gozaban de gran prestigio, pero este geógrafo y cartógrafo, conocía bien todo el Mediterráneo, Europa y la costa norte de África, así como un poco de Persia, Arabia y la India; pero lo que había más allá lo desconocía y suplió su ignorancia con el trazado de costas hipotéticas, extendiendo el continente asiático desmesuradamente hacia el este y aproximándolo consecuentemente a Europa. Algunos le creyeron, entre ellos Colón, y este dato, junto con la errónea idea del tamaño de la Tierra le hicieron confiar en que su empresa de llegar a Asia desde el Oeste era factible.

LéemeLa vida en el mar a finales del siglo XV (II)

La vida en el mar a finales del siglo XV (I)

Tratado de Tordesillas
Tratado de Tordesillas

Uno de los temas históricos más conocidos, es el del Descubrimiento de América en 1492. Cristóbal Colón es el actor clave de dicho acontecimiento. Personaje enigmático, de dudosa procedencia, que marcó un gran hito, aunque lo ignorase hasta el final de sus días.

Pero realmente, ¿Colón hubiese podido realizar esta hazaña, sin los instrumentos de navegación, sin los marineros que hacían el trabajo duro, o sin esa parte de suerte que tuvo en el trayecto?

En esta serie de publicaciones, basados en el libro “Colón en el mundo que le tocó vivir“, hablaremos de los aspectos menos conocidos de este hito histórico, así como de los protagonistas que han quedado relegados a la sombra.

La cuna y cantera del Descubrimiento

El despertar de Castilla a la navegación atlántico-africana se produce a partir de mediados del siglo XV. Los puertos andaluces de este océano continuarán en este cometido hasta el momento finisecular de sentirse atraídos por un imán mucho más fuerte: el mundo americano, consecuencia casi inmediata de su descubrimiento.

La práctica de la nueva navegación, y la adopción de nuevos tipos de barcos y de técnicas marineras acordes con las exigencias del medio, se desarrolla en la Andalucía atlántica, como consecuencia de la competencia con Portugal por el tráfico mercantil con atrasadas comunidades litorales africanas, que aún practican el poco equitativo trueque de abalorios y quincallería, por los dos mayores bienes del momento: oro y esclavos.

LéemeLa vida en el mar a finales del siglo XV (I)

El posmodernismo, la ruptura de la historia

En la década de los setenta del siglo XX podemos observar el nacimiento de una nueva corriente historiográfica, el posmodernismo, la cual va a romper con los modelos historiográficos anteriormente establecidos (Annales, Marxismo, Cliometría), produciéndose así un cambio de paradigma dentro de la historiografía.

Hasta los años setenta, el paradigma estructural y cuantitativista propugnado por la escuela de Annales era indiscutido. El nuevo paradigma va a hacer primar la comprensión sobre la explicación, lo particular sobre lo general, lo “micro” sobre lo “macro”.

El origen del posmodernismo lo podemos situar en Hispanoamérica, en el ámbito de la literatura, ámbito donde se va a iniciar la deflagración que de forma progresiva va a alcanzar otros campos, aparte de que en la literatura ya se observan algunas de las características de la razón posmoderna.

Como dice José Luis Rodríguez García en su Crítica de la razón posmoderna, la razón posmoderna se presenta como «un proceso reactivo que apela al subjetivismo y que supera el estricto campo literario-poético». La razón posmoderna sería la traducción neoconservadora y antiilustrada frente a la que sería preciso esgrimir la fortaleza de una modernidad recuperada.

LéemeEl posmodernismo, la ruptura de la historia

El oficio del historiador

Puerta de la Real Academia de la Historia
Puerta de la Real Academia de la Historia

¿Cuál es el papel del historiador a la hora de tratar la disciplina de la Historia? ¿Cómo han ido cambiando a lo largo del tiempo la historiografía y la metodología de las que hace uso el historiador?

La historiografía, principal fuente para el historiador como medio de conocimiento del pasado, ha experimentado una evolución, desde que en el siglo XIX la Historia se conformase como una disciplina científica. Es en este siglo cuando aparece el historicismo alemán, basado en los acontecimientos políticos y militares. Esta historiografía era usada por los poderes políticos como forma de propaganda y legitimación (Alemania se encuentra inmersa en el proceso unificador). En el siglo XX surge la escuela de Annales, que propugna hacer de la Historia una ciencia social, hacer de ella una sociología del pasado. En esta escuela historiográfica lo fundamental se encuentra en el proceso de formación de las sociedades, restándole así importancia a los acontecimientos del historicismo alemán. Ya en la última década del XX surge una corriente que aboga por volver a la historia narrativa, donde se da cabida tanto a los procesos políticos como sociales.

LéemeEl oficio del historiador