La nobleza en la España moderna: cambio y continuidad (II)

Tras escribir la primera parte de la nobleza en la España moderna, donde hablábamos del origen medieval de la misma, y de los rangos en los que se degradaba, vamos a centrarnos ahora tanto en la familia nobiliaria de la España de la Edad Moderna, como en la compra de cargos y la ostentación del poder.

La familia en la Edad Moderna es uno de los elementos más importantes de la sociedad de la época. Como familia no solo se entendía la familia nuclear, sino también la unida por lazos de afectividad o lazos espirituales. Las estirpes nobles buscaban con gran ahínco el beneficio del tronco de la casa, de ahí que siempre se engrandeciese, en la mayoría de los casos, al primogénito, sacrificando al resto de hijos. Se origina así el mayorazgo, y por consiguiente el engrandecimiento de la Casa. Triunfo del conjunto sobre el individuo.

Familia: matrimonios, mayorazgo y segundones

En cuanto al matrimonio, siguiendo siempre los intereses de la estirpe, debía ser entre iguales, pues entre desiguales era considerado un mal terrible, al menos en la teoría, porque en la práctica ninguna familia dudó en hacer casamientos hacia arriba o hacia abajo según las circunstancias. De hecho se va a dar con bastante frecuencia la hipergamia consentida, y por consiguiente la hipogamia. Uno acepta casarse con alguien de menor rango porque le aporta una importante cantidad de dinero, mientras que el otro experimenta un auge en su estatus social.

Los matrimonios podían llevarse a cabo en términos locales, regionales, nacionales o internacionales. Los locales los llevaban a cabo la baja nobleza como los hidalgos, quienes buscaban hacerse fuertes en su propia localidad. Los regionales los hacían la media y capa baja de la alta nobleza, los cuales buscaban tener aliados y así controlar una determinada región. Por último los nacionales e internacionales los realizaban los Grandes de España.

Volviendo al tema del mayorazgo, podemos decir que durante bastante tiempo, no fue otra cosa más que una

mayorazgo
Pleito sobre mayorazgo. Fuente

manera de proteger los patrimonios nobiliarios, de la segura disgregación a que obligaba el paso del tiempo. Era la vinculación de un cuerpo de bienes de carácter inalienable, transmitido de generación en generación. El mayorazgo aunque empieza en el siglo XIV, es en los siglos XVI y XVII cuando tienen mayor importancia.

Pero, si toda la herencia se invertía en el mayorazgo, ¿qué camino debían tomar el resto de hijos e hijas? Pues bien, podemos observar que la Iglesia es la vía para los segundones, tanto para mujeres. Por un lado las mujeres ingresaban en órdenes religiosas para no menoscabar la herencia. Por otro, los varones, que aunque también lo hacían por motivos económicos, la causa principal era la herencia material e inmaterial que aportaba un tío, hermano o primo como eclesiástico de rango medio y alto.

Obtención de títulos nobiliarios

En el entramado nobiliario no todo se conseguía a base de matrimonios, pues una de las mejores formas de obtener un título nobiliario, era estar al servicio de la corona. A los hijos de familias adineradas se les enviaba a la universidad, para estudiar derecho, para  así poder llegar a ser juristas en la corte. Accediendo al ejército también se podía obtener el favor de la corona. Otro método que ofrecía un gran acceso era ser familiar de alguien del Santo Oficio.

Nobleza castellana del siglo XVII
Nobleza castellana del siglo XVII. Fuente

En cuanto a la compra de señoríos, vemos que se da en los siglos XVI y XVII, debido a la enajenación de bienes eclesiásticos y de órdenes militares. Adquirir un señorío, afectó a menos familias que la compra de oficios, aunque a efectos individuales, fue superior, puesto que convertía en nobleza media al comprador y a toda su descendencia. Por otra parte, la venta de hidalguías fracasó, puesto que hacerse pasar por hidalgo era muy fácil, por lo cual, la compra del título era enormemente innecesario. La nobleza supo como engañar para ostentar el título sin comprarlo, pero sin tener derecho a poseerlo.

Poder y ostentación: las apariencias

En la sociedad, se es lo que se parece, por eso la forma de vestir, las joyas, los escudo en las mansiones, los sirvientes, las sillas de mano, son elementos que ayudan a aparentar lo que se quiere llegar a ser, o lo que es.

escudo de armas
Escudo de armas de Fernando Álvarez de Toledo. Fuente

No sólo era ostentar y aparentar, era también perdurar a través de los tiempos. Para este objetivo, la posesión de una iglesia o una sepultura, era símbolo inequívoco de poder, símbolo que se utilizan para perpetuar el poder a lo largo de las generaciones. Por otro lado, pocos elementos simbolizan mejor la nobleza familiar que los escudos de armas, símbolos de poder y nobleza, elementos que muchos usurpan para pasar por nobles.

Otra muestra de poder era el retrato, que se colocaba en sitios estratégicos de la mansión, o en las iglesias, para crear un gran impacto en el observador, dando una imagen de poder y de ser una casa antigua, puesto que muchos retratos son de antepasados. También se conseguía la transcendencia social mediante la ocupación de lugares privilegiados: subir a estrados en las audiencias, ocupar un lugar preferente en iglesia o en una procesión. Estas muestras de poder, al contrario que las anteriores, no se consigue con dinero, sino con el paso de las generaciones.

Movilidad social

En lo relativo a la movilidad social, los apellidos fue un factor que la favoreció de forma muy notable, puesto que no estaba regulada la forma de heredar los apellidos, por lo que se podían colocados en el orden preferido, para así recalcar la mejor posición materna o paterna, o en memoria de algún antepasado.

Los tratamientos honoríficos como el don, son formas de resaltar la insigne personalidad del portador. Pero con el paso del tiempo se va haciendo tan corriente su uso, que en el siglo XVIII, cualquier persona portaba el don, por lo que su uso honorífico se fue quedando en desuso. Era más usual encontrar el doña en las mujeres, que el don en los hombres, puesto que en el caso de las mujeres, se usaba como forma de respeto.

Las imitaciones de documentos se llevaban a cabo por todos aquellos que querían conseguir un objetivo, como podía ser un hábito de la Orden de Santiago, ocultar su ascendencia conversa o morisca, etc. Los principales implicados fueron los escribanos públicos, quienes eran los encargados de crear los documentos.

En definitiva, la nobleza se supo adaptar a los cambios acontecidos en los siglos de la Edad Moderna, recibiendo una constante renovación y forjando vínculos que asegurasen su mantenimiento dentro del estamento nobiliario español. Desde el siglo XVI hasta el siglo XVIII experimentación un constante cambio y continuidad.

Publicado originalmente en | Intrahistoria

Vía |

  • García Hernán, David (1992). La nobleza en la España moderna. Ediciones Istmo, Madrid.
  • Soria Mesa, Enrique (2007). La nobleza en la España moderna: Cambio y continuidad. Marcial Pons Editorial, Madrid.

 

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