La Milicia General (II) Felipe ¡Qué vienen los ingleses!

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Hace unos días, dejamos con un punto y seguido el proceso de defensa peninsular conocido como la Milicia General. Tal y como comenté, durante el reinado de Carlos I el sistema se dejó en punto muerto, realmente no era necesario poner en marcha un sistema defensivo de esa magnitud. En cambio, durante la segunda época del reinado de Felipe II, (historiográficamente se le conoce como giro al norte, c.1570) se retomó el plan ante las urgentes necesidades económicas y demográficas que atravesaba el reino. Detengámonos en este aspecto, pues marca el devenir de la defensa peninsular.

Antes de 1570, los ataques costeros eran esporádicos y limitados al mediterráneo, con el turco como principal enemigo. Sucesivas paces se hicieron con la Sublime Puerta con el objetivo de poner fin a sus actos, pero se estaba fraguando un cambio radical, ahora las potencias norte-europeas eran quienes querían incordiar la península, y en definitiva al Monarca.

Felipe II
Felipe II

El rey Prudente desde 1580 se hizo con el poder en Portugal, y eso repercutió significativamente en la defensa peninsular. Ahora contaba con más de 1.000 millas de costa que debía defender, y muchas de sus áreas, por dejadez en muchos casos y por falta de recursos en otros, estaban realmente desamparadas. Evidentemente esto fue aprovechado por los enemigos de Felipe, entre los que se encontraba Inglaterra. Pero uno de sus ataques fue realmente importante.

En 1596 una serie de barcos ingleses y holandeses asediaron y asaltaron la ciudad de Cádiz, se llevaron multitud de libros, expoliaron iglesias, destrozaron imágenes de culto (un ejemplo es la Virgen del Rosario, actual Virgen Vulnerata del colegio de San Albano de Valladolid), se llevaron dinero… lo normal en estos casos. Fue el duque de Medina-Sidonia el que se encargó de expulsarlos y recuperar el control de la ciudad.

Asalto de Cádiz en 1596 por barcos ingleses
Asalto de Cádiz en 1596 por barcos ingleses

Evidentemente el monarca estaba realmente preocupado por el estado de las fronteras e inició el replanteamiento de la defensa. Solicitó, al tiempo de conocerse el ataque a Cádiz, a las ciudades importantes del reino un servicio de hombres de la «forma que se acostumbra» en cada ciudad para servirle en armas.

Las ciudades, no pudiendo ser de otro modo respondieron favorablemente a la solicitud, aunque muchas de ellas hacían revisiones a la baja en la cantidad de infantes que podían ofrecer. La monarquía puso de nuevo a punto las ventajas de los infantes, adaptándolas a los nuevos tiempos, así como las obligaciones de los milicianos. Sin embargo, Cádiz se desalojó y Felipe paralizó el sistema de apercibimiento en torno a octubre-noviembre de 1596 con la intención de utilizar el compromiso de las ciudades para otro momento.

Las ciudades con el tiempo fueron protestando por los gastos ocasionados con el mantenimiento de las milicias. Se levantaron en torno al mes de julio… y se mantenían sine die gastando dinero de las mermadas finanzas locales. Los regidores debían acudir a acensar bienes comunales o a vender productos de la alhondiga con el fin de obtener liquidez. No solo hay que mantener a los infantes, 1.000 maravedís al mes por persona, también hay que comprar armamento, pólvora… entrenarles en armas… pagar a las jerarquías de la milicia y deben ser «diestros en armas» porque van a salir (cuando el monarca lo comunique) en representación de una ciudad, y se juegan la honra y reputación de la misma de cara al rey y de cara al resto de ciudades del reino.

Finalmente el rey decidió movilizar a estas unidades de cara a posibles altercados ingleses en el área del litoral atlántico en torno a 1598. Mandó a comisarios del consejo de guerra a buscar a los capitanes de cada milicia para guiarles hasta los embarcaderos. Muchas unidades acabaron en Lisboa protegiendo uno de los puertos más importantes de la Monarquía.

Francis Drake
Francis Drake

Quizás la estrategia del monarca haya pasado desapercibida. Debemos arrojar algo de luz. La monarquía por estos años era incapaz de reclutar. Los concejos, en cambio, debido a su poder intermedio podían lograr gente, e incluso obligarla. Los concejos comprometen un número de infantes que el monarca logra utilizar para un fin: Poner en marcha la milicia general, un sistema que dejaba en manos de las ciudades la defensa de la península sin coste para las arcas del monarca. De esta manera cercenaba la oposición de los poderes intermedios al ser militares ofrecidos en un servicio voluntario.

En otras palabras, aprovechando la solicitud de infantes para poner fin al asalto a Cádiz, el monarca supo utilizar el sobrante de esos ofrecimientos para llevar a cabo una defensa de todo el litoral peninsular utilizando el sistema que Cisneros trató de llevar a cabo.

Pero no todo iban a ser ventajas para el monarca. Las ciudades en su ofrecimiento incluían en tiempo que iban a estar pagadas sus unidades desde su salida, no superaban de media los 6 meses. Por tanto este sistema tuvo un recorrido breve que se ubica en torno al año 1598. Con el fallecimiento del rey y la legada de Felipe III, renovados aires llegarían al sistema defensivo peninsular.

Vía | Clonard, conde de. (1851-1862): Historia orgánica de las armas de infantería y caballería españolas, Madrid: 16 volúmenes; Thompson, I. A. A. (1981): Guerra y decadencia. Gobierno y administración en la España de los Austrias, Barcelona: Crítica; Martínez Ruiz, E. (2008): Los soldados del rey: los ejércitos de la Monarquía Hispánica (1480-1700), San Sebastián de los Reyes: Actas.
Rodríguez Sarmentero, Álvaro. (2014) Soldados para el rey. La contribución de Medina del Campo a la creación de una Milicia General en 1596. (inédito) Universidad de Valladolid.
Rodríguez Sarmentero, Álvaro (2015). Servir a Su Majestad con infantes. La milicia General de 1596-1598. (inédito) Universidad de Valladolid.

Imágenes | Asalto a Cádiz; Felipe II; Francis Drake

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