La importancia de la Historia

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Que hoy en día, tanto la Historia como las humanidades en general pasan por una época de sombras, no coge a nadie por sorpresa. Las ciencias sociales, al contrario que las «ciencias puras», están experimentando una caída libre y sin paracaídas, tanto a nivel educativo, profesional o mediático.

No es difícill, en la actualidad, comprobar como constantemente se producen ceses de según que materias relacionadas con las humanidade. Tampoco es común poder disfrutar de buenos programas dedicados a una Historia no sensacionalista o legítima. Sin embargo, los canales que se hacen llamar «históricos» llenan sus parrillas con programas dedicados a temas completamente pseudohistóricos. Y para rematar, individuos que se dedican a destrozar el pasado, viven de manipular la Historia, mientras que los verdaderos historiadores no interesamos al gran público, porque no hablamos de conspiraciones ni temas paranormales. Ceñirse a la realidad histórica no vende, eso es un hecho innegable. De ahí viene el innegable éxito que tienen muchos divulgadores de Historia. Divulgadores, por decir algo…

Que las aulas de las facultades de letras se vacíen, en pro de las de ciencias, es un claro síntoma de lo desprotegido que ha quedado el conocimiento social en el panorama actual. No obstante, no me malinterpretéis, es de vital importancia remarcar lo necesarias que son las denominadas ciencias puras, pues aportan un claro -y necesario- progreso al mundo en el que vivimos. Es más, gracias a estas ciencias, el campo de las ciencias sociales se ha visto claramente reforzado, pues han permitido unos avances que de otra manera no hubieran resultado posibles. El problema viene, cuando, desde el mismo sistema, se presenta a las ciencias sociales como obsoletas, invitando a los jóvenes a decantarse por carreras de espectro puramente científico.

Historia
Clío, musa de la Historia. Fuente

Por tanto, llegados a este punto, es vital preguntarse ¿sigue siendo necesaria la figura del historiador? Si está todo en Internet -«gran» razonamiento que hacen muchos iluminados-, ¿porqué necesita la disciplina histórica gente que le siga poniendo voz? Siendo francos, querido lector, el papel del historiador, aunque la gente se empeñe en sustituirnos por la Wikipedia, no sólo es conocer fechas y sucesos concretos, que al fin y al cabo, ese papel si lo hace bien la wiki, sino saberlos interpretar de manera coherente, sin ambigüedades ni compromisos.

Que en la era 2.0 la información esté al alcance de cualquiera, no quiere decir esos datos no haya que, por un lado interpretarlos con un carácter científico, y por otro, contrastarlos. Poco valor le encontraríamos a un documento histórico, si no supiésemos ponerlo en contexto, además de analizarlo con sentido crítico. Porque de poco nos sirve vislumbrar un hecho pasado mientras lo interpretamos con unos valores contemporáneos. El presentismo histórico es un error de análisis que ataca a la Historia con una ferocidad sin precedentes.

Baladíes podrían parecer la pseudohistoria o el presentismo histórico, frente a la manipulación sin tapujos a la que se somete de manera constante la Historia. Cortar por aquí, maquillar por allá, inventar tal o cual, en fin, tergiversación falta de escrúpulos al servicio de potencias políticas, económicas o sociales. Cualquiera, sin pagar peaje, puede adueñarse de una Historia de todos, para convertirla en la historia de unos pocos. La manipulación histórica, por triste que parezca, está a la orden del día. Por eso, cuando salen divulgadores, sin nunguna cualificación, contando la Historia a su completo antojo, contraatacamos. Pero no lo hacemos porque estemos en contra de la divulgación, que, bien empleada, es una herramienta poderosa y efectiva para acercar la disciplina al gran público. Lo hacemos por el uso indebido que se hace de la Historia. Porque es verdad, la Historia no es propiedad de los historiadores, -sí, parece mentira pero es un argumento que sacan a relucir de manera asidua, en fin…-

Por tanto, volvemos a plantear la cuestión ¿sigue siendo necesaria la figura del historiador? Rotundamente sí. Los historiadores debemos salvaguardar el pasado de aquellos que, a vista de un beneficio propio, manipulan la Historia sin ningún tipo de complejos. Y es que la Historia tiene ese problema, por si misma es débil, se encuentra a merced de todos aquellos que la usan como moneda de cambio. Sin nadie que vele por el pasado, estamos condenados a vivir una Historia sin esencia, sin valor. Por ello debemos ejercer una defensa numantina sobre aquellos ataques que vulneran la legitimidad de la verdadera Historia.

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