La civilización asiria (V) Assur

Os traemos un nuevo especial dedicado a la civilización asiria. Habiendo hablado de los aspectos generales de esta civilización, nos encargamos a partir de ahora de las principales ciudades asirias. Grandes ciudades que subyugaron a los vecinos, introdujeron numerosas novedades, y fueron centro de enormes riquezas. La primera ciudad que vamos a ver, la primera capital asiria, Assur.

Mapa de Assur
Mapa de Assur

La ciudad de Assur, situada en la orilla del Tigris, originariamente fue una colonia de Babilonia y posteriormente se convirtió en la primera capital de Asiria, Estado al cual dio nombre. Los primeros testimonios de su existencia datan del tercer milenio a. C. Esta ciudad fue tomada por los medos en 614 a. C. siendo completamente destruida.

Sus ruinas se encuentran actualmente en al-Sargat (Iraq). La UNESCO declaró Assur Patrimonio de la Humanidad en 2003 y la incluyó en la Lista del Patrimonio de la Humanidad en peligro.

Historia

El papel de la ciudad en el conjunto de Mesopotamia fue muy importante. Hacia el 2.000 a.C. sus mercaderes fundaron colonias en Anatolia, mientras que, durante el reinado de Shamshi-Adad I, Assur formó parte de su imperio. Más tarde estuvo bajo el control de los gobernantes de Mitanni hasta que, tras la caída de ésta y la consiguiente expansión de Asiría, Assur se convirtió en la capital de un gran reino.

Este reino llegó a su fin cuando el rey de Babilonia, Hammurabi, lo anexionó a sus dominios, tras la muerte de Shamshi-Adad. Se sabe que la actividad constructiva se reanudó unos pocos siglos después, durante el gobierno del rey autóctono Puzur-Assur III, que volvió a fortificar la ciudad e incorporó los barrios del sur a las defensas principales. En el siglo XV a. C. se erigieron sendos templos a la diosa luna Sin (Nanna) y al dios sol Shamash. Posteriormente, la ciudad fue subyugada por el reino de Mitanni.

Tras la caída de ésta, en el siglo XIV, y la consiguiente expansión de Asiría, Assur se convirtió en la capital de un gran imperio. En los siglos siguientes se restauraron los antiguos templos y palacios de la ciudad. Tukulti-Ninurta I (1244-1208 a.C) empezó la

Ruinas de la ciudad asiria de Assur
Ruinas de la ciudad asiria de Assur

construcción de un nuevo templo, consagrado a la diosa Ishtar. El templo de Anu-Adad fue construido durante el reinado de Tiglath-Pileser I (1115-1075 a.C). El área amurallada de la ciudad creció en el período asirio medio, hasta ocupar una extensión de 120 hectáreas.

Assurnasirpal II (884-884 a.C) trasladó la capital de Assur a Kalhu (Nimrud). La ciudad de Assur, sin embargo, continuó siendo el centro religioso del imperio, gracias a su templo dedicado al dios nacional, Assur. Durante el reinado de Senaquerib (705-682 a.C), se construyó la Casa del Año Nuevo, akitu, y varias festividades se celebraron en la ciudad. Varios monarcas asirios fueron sepultados bajo el Antiguo Palacio. El final de los días gloriosos de Assur llegó en 614 a.C, cuando la ciudad fue saqueada y destruida durante la conquista de Asiría por los medos.

Siglos más tarde, la ciudad volvió a ser ocupada, durante la época parta. En el norte de la ciudad se levantaron nuevos edificios de carácter administrativo, y en el sur un nuevo palacio. Sin embargo, la ciudad volvió a ser destruida por el rey sasánida Sapor I (241-272).

Templos, palacios y defensas

Al decimosexto jefe asirio, llamado Ushpiya (2100 a.C), se atribuye la construcción de un templo en Assur (Qalaat Shergat), enclave que, situado en la confluencia del Tigris y uno de sus canales, había tomado el nombre de la divinidad tribal de los asirios: Assur. La arqueología, sin embargo, ha detectado un templo aún más antiguo que el de Ushpiya: el Templo de Inanna (nombre sumerio cambiado luego por el acadio en Ishtar). Los estratos H y G han puesto al descubierto dos pequeños santuarios superpuestos, construidos con adobes, correspondientes a estos primeros momentos.

Más tarde Kikkiya, coetáneo y vasallo de los últimos reyes neosumerios, se declaró independiente, procediendo a la construcción de las primitivas murallas de Assur, que poco después restauraría otro jefe llamado Puzur-Assur I, el cual logró afianzar su reino como potencia independiente.

Erishum I desplegaría luego una gran actividad constructora en Assur, los abundantes recursos que precisó para ello los obtuvo por una floreciente actividad comercial con el extranjero. Fue precisamente Erishum I quien finalizó una de las primeras fases del Templo de Assur, que sería luego completado por Shamsi-Adad I (1813-1781) y muchísimo más tarde transformado por Senaquerib, ya al final del Imperio. El templo, en sus primeros momentos, fue de modestas proporciones para alcanzar en el siglo XIX a. C. una planta de 110 por 60 m. Un propíleo precedía al patio central, desde donde se llegaba a la antecella y a la cella. El edificio dominaba una irregular plaza rodeada por una muralla, doble en el sector este y triple en el oeste.

En cuanto a la arquitectura civil, el Palacio Viejo consistió en una construcción compleja muchas veces reconstruida y alterada, alcanzando grandes proporciones. Su planta, ligeramente trapezoidal (110,50 por 112 por 98,30 por 98,10 m) comprendía diez patios, a cuyo alrededor se distribuían 162 estancias.

De las mansiones de carácter privado, que se levantaron sobre todo en torno al templo, sólo han llegado escasísimos restos. Su característica común era el tener un gran patio central rodeado de habitaciones.

Cuando a finales del siglo XIX a. C. Shamshi-Adad I logró apoderarse de Assur y convertir tal reino en un verdadero Imperio, coetáneo al de Hammurabi de Babilonia, se construyeron en la ciudad varios templos en honor de las principales divinidades, al tiempo que se restauraba la torre escalonada de Enlil y se completaba con nuevos aposentos el Templo de Assur. Asimismo, a Shamshi-Adad I se debió la construcción de un gran edificio religioso, junto con su correspondiente zigurat, en Karana. El templo, levantado sobre una terraza, era de planta cuadrada (46 m de lado) y constaba de vestíbulo, patio, antecella y cella, con estancias laterales, todo ello dispuesto de acuerdo con

Ruinas del templo de Assur
Ruinas del templo de Assur

un eje axial. La antecella estaba decorada con relieves de piedra. Una escalera interior, dispuesta en ángulo, permitía el acceso al tejado, desde el que se llegaba a la zigurat (probablemente de cinco pisos) que se situó en la parte trasera del templo. Era una mole de adobes con una cámara abovedada central, que quedó bloqueada tras el acabado del edificio.

Siglos después, Assur-nirari I (1547-1522) levantó en Assur el Templo de Sin y Shamash, que presentaba importantes novedades estructurales al proyectarse de acuerdo con una simetría absoluta en tomo a un eje ideal y que se convertiría, según han apuntado los especialistas, en el prototipo de los templos asirios posteriores, sobre todo los del I milenio.

Los reyes construyeron una vasta muralla y junto a ella un muro-dique para evitar los daños de las crecidas del río. El sector meridional se cerró con otra doble muralla en la que se abrieron tres puertas de acceso (no localizadas todavía), quedando así el recinto urbano encerrado en una especie de triángulo o ciudad interior (libbi ali).

Hasta aquí esta entrada dedicada a la ciudad asiria de Assur, la primigenia capital del Imperio asirio. La siguiente entrada estará dedicada a la ciudad de Nínive.

Via |

  • Ascalone, E. Mesopotamia (2005). BarcelonaEd. Electra.
  • Domínguez Pérez; Masó Ferrer, Felip (2007). Historia National Geographic. Nínive, capital del imperio asirio, nº 37, págs 42-53.
  • Grandes civilizaciones. Mesopotamia, primeras civilizaciones históricas (2002). Madrid: Ed. Rueda J. M. 

1 comentario en “La civilización asiria (V) Assur

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