Isis, la diosa de los mil nombres

“Porque soy la primera y la última.

Soy la honrada y la desdeñada.

Soy la ramera y la sagrada.

Soy la esposa y la virgen.

Soy la madre y la hija.

Soy las extremidades de mi madre.

Soy la estéril y muchos son mis hijos.

Soy aquella cuya boda es grandiosa, pero no ha tomado marido.

Soy la comadrona y la que no da a luz.

Soy el solaz de los dolores de parto.

Soy la novia y el novio, y mi marido me engendró.

Soy la madre de mi padre y la hermana de mi marido, que es mi vástago…

Hacedme caso.

Soy la deshonrada y la grandiosa”

Con este texto recogido en los documentos de Nag Hammadi (siglos II-III), encontrados en Egipto, vamos a empezar nuestro recorrido por el fascinante mundo de la diosa Isis, deidad fundamental del panteón egipcio. Pero, ¿quién era Isis?

Para ello tenemos que remontarnos a la Cosmogonía egipcia. Cada ciudad tenía su propia cosmogonía, pero la más importante y que fue ganando terreno fue la Cosmogonía Heliopolitana (de la ciudad de Heliopolis, situada al nordeste de la actual ciudad de El Cairo). Según recoge esta cosmogonía, había nueve deidades principales relacionadas ente sí por lazos familiares, la mayoría por incesto divino.

Esquema de los dioses que componen la Cosmogonía Heliopolitana)

Isis era hija de Geb (la Tierra) y Nut (el Firmamento o el Cielo) y hermana de Osiris, que se convertiría en su esposo.

En origen, Isis era la divinidad protectora de una pequeña ciudad del Delta del Nilo, que poco a poco fue ganando importancia y absorbiendo a otras deidades. Pero el verdadero motivo del éxito de esta diosa será protagonizar uno de los mitos más importantes del antiguo Egipto: el mito de Osiris.

El mito de Osiris

Isis se casó son su hermano Osiris, dios de las regiones fértiles del Nilo. Osiris emprendió un largo viaje para llevar a los hombres la agricultura y, con ella, la civilización. Durante la ausencia del dios, Isis quedó como cabeza del reino, lo que enfureció a Seth (hermano de Isis y Osiris) dios de las montañas y los desiertos (las regiones menos fértiles).

Cuando regresó Osiris, su esposa y súbditos le agasajaron con una gran fiesta. Seth asistió con una serie de conspiradores contrarios a Osiris. El hermano conspirador llevaba consigo un sarcófago hecho de oro y piedras preciosas y propuso un juego a los asistentes: aquel que cupiese a la perfección en el sarcófago, se lo quedaría. Todos probaron suerte, incluido Osiris, pero ninguno de los invitados se adaptaba al interior del sarcófago. Cuando Osiris lo intentó, cupo a la perfección, cosa que no es de extrañar, ya que Seth lo hizo con las medidas exactas del dios. En ese momento, Seth y los conspiradores sellaron el sarcófago con Osiris dentro y lo lanzaron al Nilo.

Isis, desesperada, salió en su busca y logró recuperarlo. Pero Seth fue más rápido. Sacó a Osiris del interior, lo descuartizó y distribuyó sus restos por todo Egipto. Así, Isis inició un viaje en busca de los restos de su esposo con la esperanza de unirlos y darle sepultura. Tras una larga epopeya, nuestra diosa logró su objetivo. Momificó a Osiris ayudada por Anubis (dios de la momificación) y Osiris resucitó como dios de los muertos, pues en su viaje, Isis no logró encontrar el pene de su esposo. Pese a esto, concibieron a un hijo, Horus, que al crecer, vengaría a su padre al vencer a su tío Seth.

Isis
Anubis momificando a Osiris

Puede ser que este mito nos recuerde a otro mucho más cercano a nosotros y que comparte los mismos elementos: desaparición de un ser querido, largo viaje en su búsqueda y, finalmente, el momento feliz de su hallazgo, aunque no en las mismas condiciones. Estamos hablando del viaje de Demeter en busca de su hija Persefóne, raptada por el dios del Inframundo, Hades. Este paralelismo será mucho mas evidente cuando nuestra diosa irrumpa en el mundo grecolatino.

Isis, la diosa «de los mil nombres»

¿Por qué se suele llamar a Isis la diosa de los mil nombres? Ya Apuleyo en su obra, «El asno de oro», hace referencia a esto, y es que Isis acogerá bajo su manto a numerosas deidades egipcias, tomando de ella su simbología y su advocación. Entre las numerosas advocaciones de la diosa, podemos encontrar:

Señora del trono y Madre de los faraones

El símbolo jeroglífico de Isis es un trono y se la solía representar con él en la cabeza. Además, los faraones se autodenominaban hijos de Isis, pues consideraban su regazo como un trono y del pecho de la diosa manaba el néctar que daba poder para gobernar.

Diosa del mundo de ultratumba y la resurrección

A raíz del mito de Osiris, y al convertirse este en dios de los muertos, Isis también pasará a ser una deidad del Inframundo y cobrará fuerza como diosa que devuelve la vida tras la muerte (diosa de la resurrección). Quizá la promesa de una vida tras la muerte le hiciera conseguir gran cantidad de adeptos.

Diosa protectora de las aguas

Isis protegía tanto a las aguas como a quienes trabajaban en ellas, sobre todo a los comerciantes y pescadores. Bajo esta adoración se la conocerá como Isis Mirionima o Isis Pelagia y se le dedicaba un festival anual (Navigium Isidis) para lograr el favor y protección de la diosa.

Además será diosa de la magia, de la curación, de la música, de la sabiduría, del cielo, de la justicia…

Pero la advocación bajo la que será adorada en todo el territorio que logró conquistar será la de Gran Madre. Isis es la madre y esposa arquetipo. Es portadora de vida, de fecundidad y fertilidad. Y será bajo este título como más se le represente. La imagen más extendida de Isis es la de una mujer con cuernos de vaca en la cabeza (símbolo de maternidad, pues la vaca produce leche, principio dador de vida), que porta los símbolos reales propios del faraón. Además, como Gran Madre, aparecerá junto a su hijo Horus de niño, como trono del dios, siendo la misma iconografía que después escogerán los cristianos para representar a la Virgen María con el Niño.

Isis y el panteón egipcio

Siguiendo con el tema de las numerosas advocaciones bajo la que es adorada nuestra diosa, vamos a hacer un breve repaso por las deidades a las que absorbió.

Hathor

Representación de la diosa Isis

Es el principio femenino del cosmos, diosa del amor y la música y, sobre todo, Madre. Isis absorbe esta característica de Hathor y sus símbolos, como son los cuernos de vaca, el uraeus, el menat, el tallo de papiro y el sistrum (elemento que la identifica como diosa de la música).

Neith

Era la diosa de la guerra y de la caza, pero sobre todo diosa de la sabiduría. A veces se la solía representar con una lechuza en la mano (lo que nos remite a la Atenea griega). Nuestra diosa toma ese papel de deidad de la sabiduría.

Nun

Deidad que personifica el abismo del que surge la colina primigenia. Es símbolo de fertilidad y de vida. Isis también acogerá está advocación y tomará comos suya la hoja de palma, símbolo de esta deidad que simboliza la fertilidad.

Nut

Es la madre de Isis (y de todos los dioses como hemos visto en la Cosmogonía Heliopolitana) y es la diosa encargada de acoger a los difuntos bajos sus alas extendidas. Isis la absorberá y tomara de ella las alas y las competencias como diosa de la muerte y como Madre Suprema.

Maat

Diosa de la justicia, la verdad y el orden universal. Su símbolo es la pluma de avestruz, que usará en el momento de pesar las almas para inclinar la balanza a un lado u otro. Isis se convertirá, al adoptar sus atributos, en diosa de la justicia.

Además de estas deidades que tomó bajo su figura, Isis suele aparecer, en las representaciones, asociada a otras deidades. Las más importantes son:

Osiris

Dios más importante del panteón egipcio. Hermano y esposo de Isis. Dios del Más allá y la resurrección a raíz del mito que protagoniza. Presidía el tribunal del Juicio del Alma y emitía el veredicto del difunto. Se le suele representar como un hombre momificado, de piel verdosa (debido a la putrefacción de la muerte) y con una corona blanca con dos plumas. Aparece junto a Isis al ser su paredro (pareja) que en época helenística será sustituido por una deidad nueva.

Horus

En origen, era un dios celeste en forma de halcón y está relacionado con la realza mas antigua. Junto a Isis y Osiris (sus padres) forman la tríada de los dioses egipcios más importantes. Horus es símbolo del Sol. Como Horus niño, simboliza el sol débil del amanecer o el sol del invierno, desnudo y desprotegido, que se va transformando en un sol poderoso. La forma más común de representarlo es como un hombre con cabeza de halcón o como un disco solar con alas de halcón desplegadas, aunque también puede aparecer como un ojo asociado a un halcón y a los símbolos de la realeza. El faraón será la manifestación de Horus en la tierra, que se convertirá en Osiris tras su muerte.

Además, este dios también tiene otras dos representaciones, que aluden a su niñez. Una de ellas es Harpócrates, considerado dios del silencio por aparecer representado con el dedo indicie en los labios, además de desnudo y con la trenza lateral propia de la realeza. Pero sería más correcto decir que es símbolo de aquel que rectifica sus errores. Otra representación de Horus niño es Harsomtus, que aparece como niño o serpiente surgiendo de una flor de loto.

Serapis

Esta es la deidad que sustituirá a Osiris como pareja de Isis cuando Egipto entre en contacto con la esfera helenística. Tras la conquista de Egipto por Alejandro Magno, su general, Ptolomeo I, fundará la dinastía Ptolemaica y creará esta deidad par unir al pueblo egipcio y al griego. Serapis es un dios del Inframundo. Aparece como un hombre mayor, de pelo largo, barbado y tocado por el calathos o modius, símbolo de su poder sobe el Inframundo.

Anubis

Era el dios de los muertos por excelencia y protector de los sacerdotes embalsamadores. Es muy importante puesto que fue él quien ayudó a Isis a momificar a Osiris. Anubis acompaña al difunto en el Juicio Final, y es el encargado de colocar las buena y malas acciones del difunto en la balanza. Se le representa como un hombre con cabeza de chacal y, en alguna rara ocasión, como un perro que acompaña a Isis.

Isis
Comparativa iconográfica de Isis y la Virgen María

Isis fuera de Egipto

Para terminar este recorrido por la figura de Isis, vamos a hacer un breve repaso a cómo nuestra diosa salió de Egipto, y que repercusión tuvo tanto en su figura como en los territorios en los que se asentó su culto.

Isis llegó a zonas alejadas de Egipto gracias, sobre todo, a los comerciantes, que llevaban consigo o bien figurillas de la diosa o esclavos que la adoraban. Al principio, el culto a Isis se implantó en las capas más bajas de la sociedad, siendo venerada por esclavos y mujeres hasta, que poco a poco, las clases sociales más elevadas empezaron a rendirle culto en el ámbito privado. Al poco tiempo formó parte del culto oficial, siendo aceptada por emperadores como Calígula. Incluso contó con un iseum (templo dedicado a la diosa) en el Campo de Marte en Roma.

Ya en el siglo III a.C. se fusionó con deidades de otras culturas. Se fusionó con la fenicia Astarté, dando lugar a Astargatis; con la babilónica Nanna nació Namais; y en Siria y Palestina se la adoraba como Asherah o Anat. Pese a estas uniones, Isis siempre conservará los aspectos principales de la feminidad: esposa, madre, amante y virgen casta. Aunque, cuando llegó al ámbito romano, Isis fue identificada con Venus y adorada por las mujeres que hacían del amor su profesión. Desde el origen, el ritual egipcio daba importancia a la pureza, relacionada sobre todo con el concepto de limpieza, de ahí la importancia del agua en los ritos, pero a partir del siglo II se comenzó a exigir más pureza de corazón que de cuerpo, dejando Isis de favorecer los amores ilícitos a favor de la castidad.

Por último, este contacto con el mundo grecolatino también afectó a su representación. Las primeras representaciones de la diosa eran muy hieráticas (característica propia del arte egipcio), pero ese hieratismo fue reemplazado por imágenes más seductoras y «realistas», como muestra la figura de Isis encontrada en la Villa Adriana en Tivoli.

Aquí vemos ya a una Isis totalmente helenizada, con rasgos más dulces, mayor movimiento en sus gestos y en sus ropas, que emulan un manto de lino anudado en el pecho.

 

Si te ha gustado la entrada, puedes compartirla, así puedes hacer llegar este contenido a más personas, además de que nos ayudas a crecer.

 

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: