El posmodernismo, la ruptura de la historia

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En la década de los setenta del siglo XX podemos observar el nacimiento de una nueva corriente historiográfica, el posmodernismo, la cual va a romper con los modelos historiográficos anteriormente establecidos (Annales, Marxismo, Cliometría), produciéndose así un cambio de paradigma dentro de la historiografía.

Hasta los años setenta, el paradigma estructural y cuantitativista propugnado por la escuela de Annales era indiscutido. El nuevo paradigma va a hacer primar la comprensión sobre la explicación, lo particular sobre lo general, lo «micro» sobre lo «macro».

El origen del posmodernismo lo podemos situar en Hispanoamérica, en el ámbito de la literatura, ámbito donde se va a iniciar la deflagración que de forma progresiva va a alcanzar otros campos, aparte de que en la literatura ya se observan algunas de las características de la razón posmoderna.

Como dice José Luis Rodríguez García en su Crítica de la razón posmoderna, la razón posmoderna se presenta como «un proceso reactivo que apela al subjetivismo y que supera el estricto campo literario-poético». La razón posmoderna sería la traducción neoconservadora y antiilustrada frente a la que sería preciso esgrimir la fortaleza de una modernidad recuperada.

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El «presentismo» histórico, un error de análisis

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pasado presente

A la hora de analizar un suceso histórico, tratamos de compararlo casi de forma inconsciente con la época que nos toca vivir. Es una reacción natural, que nos lleva a cometer errores en el análisis histórico, puesto que dejamos de lado el contexto en el que sucedieron los hechos.

Este error en el análisis se produce por una causa, tendemos a comparar cualquier estilo de vida, ya sea pasado o actual, con nuestro modo de vida occidental y contemporáneo. Esta visión anacrónica supone un estudio del pasado en términos del presente, ignorando así cualquier indagación en el contexto original.

Cuando una persona no estudiosa de la Historia realiza un juicio anacrónico, puede ser irrelevante, primero porque de verdad desconoce el contexto cultural en el que se formó el hecho juzgado; y segundo porque es casi improbable que su análisis “presentista” tenga transcendencia dentro del mundo académico. El problema se produce cuando provienen de historiadores de oficio.

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