La Roma imperial: los emperadores ilirios

Tras el asesinato de Galieno a mano de los hombres de Aureolo, y como ya adelantamos en la entrada anterior, comenzó en Roma una etapa en la que los siguientes emperadores en el trono (salvo contadas ocasiones) serían de origen ilirio. Así mismo, estos gobernantes también compartirían un modesto origen social, así como unas importantes carreras militares.

Los emperadores ilirios, intentarían seguir la senda marcada por el fallecido Galieno, para lo que buscaron el fortalecimiento del poder imperial, reestablecer el Imperio y reimponer el orden perdido ante los problemas con los pueblos bárbaros, y territorios como Egipto o Palmira.

Claudio II el Gótico (268-270)

Apodado el Gótico por la lucha que llevó contra los pueblos del norte, Claudio II había sido designadao por Galieno para ser su sucesor. Bien visto por el Senado, y querido por el ejército tras la donación que realizó entre los soldados, Aurelio Valerio Claudio tuvo una importante base de apoyos.

Como hemos mencionado, su sobrenombre derivó de la fuerte defensa que realizó del Imperio frente a las tribus del norte, quienes se estaban trasladando hacia las fronteras imperiales junto sus mujeres e hijos. Los dos años de su mandato los pasó prácticamente combatiendo a lo alamanes y godos. Los primeros, fueron derrotados en las inmediaciones del lago Garda, no sin antes haber conseguido saquear el norte de Italia. Los segundos, tras lanzar ataques contra la zona oriental, fueron finalmente derrotados en la Naisso. La Hispania Citerior y Britannia también se plegaron ante Claudio II.

Estos fueron los pasos que el primero de los emperadores ilirios tuvo tiempo de realizar para lograr la reunificación imperial, pues en el 270 moría víctima de la peste en Sirmio.

Aureliano (270-275)

Tras la muerte de Claudio II, Aureliano, un exitoso militar que había servido a las órdenes de Claudio II, tuvo que enfrentarse al candidato elegido por el Senado, Marco Aurelio Claudio Quintilio, hermanastro del Gótico. Del enfrentamiento, saldría victorioso Aureliano, tras lo cual, Quintilio decidiría suicidarse.

El mandato de Aureliano se caracterizó por los enormes esfuerzos vertidos en el reestablecimiento del Imperio, logrando grandes éxitos en sus cinco años de mandato. Una de las primeras medidas del nuevo gobernante fue la neutralización de los pueblos bárbaros, quienes buscaban cobrar tributos del Imperio como medida para establecer un proceso pacífico.

No obstante, Aureliano se negó a pagar ningún stipendium, por lo que se dedicó a combatir contra los bárbaros, para lo que en el año 271 emprendió una campaña en el Rin, donde se habían asentado bandas dedicadas al pillaje. Además, para reforzar esta zona, Aureliano estableció el limes en el Danubio -tras verse obligado a evacuar Dacia-, fortificó Roma, con las famosas murallas aurelianas, y fortificó las ciudades italianas. Ante este cúmulos de acciones, las tribus de vándalos y sármatas que habían estado atacando las fronteras, se vieron obligados a emprender la huida.

Aureliano
Aureliano, emperador de origen ilirio que vertió enormes esfuerzos en la reintegración del Imperio Romano. Fuente

Siguiendo con la política exterior de Aureliano, el emperador ilirio tuvo que hacer frente a Zenobia y su hijo Vabalato, gorbernantes de Palmira que se habían sublevado contra el Imperio. Zenobia, tras la muerte de su marido, Septimio Odenato, quiso recuperar el control sobre Palmira, y para ello buscó la expansión de su reino. Como medio para lograr este fin, Zenobia conquistó Egipto y Anatolia. Aureliano se tuvo que enfrentar contra el antiguo aliado de Roma, venciendo sobre Palmira en la batalla de Emesa en el año 272. Este choque supondría el fin del prestigio que Palmira había ido acumulando como centro de las rutas caravaneras.

En Occidente Aureliano se dispuso a acabar con el imperio galo, lo cual consiguió en el año 274 en la batalla de Châlons, en la que Tétrico perdió su posición como emperador del imperio galo. Después de este episodio, las provincias occidentales que habían estado bajo el mando galo, pasaron a reincorporarse al Imperio. Hecho que Aureliano celebraría en el 274 con un paseo triunfal por la cabeza imperial, Roma.

Reformas

Más allás de las exitosas campañas militares que Aureliano emprendió para reparar la integridad imperiol, también realizó una serie de reformas que lograron devolver a Roma a un sendero de recuperación. Para ello, elevó la presión fiscal sobre los ciudadanos más acomodados. Retiró al Senado y a las ciudades el derecho de acuñar monedas, pasando a ser únicamente un derecho imperial, buscando con esta medida acabar con el proceso inflacionista que castigaba al Imperio. Dedicó una importante partida para distribuir materias de primera necesidad entre la población más humilde.

Pero quizás, unas de las medidas más destacadas, fue el culto al Sol Invicto. El mismo Aureliano declaraba ser emperador por designio del dios, adcribiéndose el título de deus et dominus -Dios y señor-. Con el respaldo de esta divinidad, apoyada en la supremacia imperial alcanzada por las armas, el emperador ilirio intentó construir una simulación de monarquía absoluta, en donde soldados o senadores no tuvieran capacidad legitimadora. No obstante, sus aspiraciones se verían truncadas en el año 275, mientras preparaba una expedición contra los persas, fue asesinado a manos de un grupo de sus oficiales.

Los últimos ilirios

Tácito (275-276)

Tras la muerte de Aureliano, el ejército pidió al Senado la elección de su sucesor. Este, encumbró al trono imperial a Marco Claudio Tácito, un senador de avanzada edad que se había caracterizado por su integridad y rectitud. Una de sus primeras medidas fue la divinización de Aureliano, el escarmiento a sus asesinos. A su hermanastro, M. Annio Floriano, lo nombró prefecto del pretorio, y a M. Aurelio Probo, dux totius Orientis, para encargarle, de esta manera, la defensa Siria y Egipto.

El anciano emperador, honrando a la institución que le encumbró con la púrpura, le devolvió al Senado el mando del ejército, para de esta manera, reducir su autonomía, y así evitar las continuas rebeliones. También le devolvió la capacidad de acuñar monedas, poder que había sido retirado por Aureliano. Poca más capacidad de acción tuvo, pues al año siguiente de su nombramiento, cuando se disponía a combatir a los godos en Asia Menor, murió en el 276.

Marco Aurelio Probo (276-282)

Tras la muerte de Tácito en Asia Menor, el Senado se dispuso a elegir a un nuevo emperador. Tal dignidad recaería en Floriano, hermanastro del fallecido anciano. No obstante, el ejército apostado en la parte oriental del Imperio, nombró emperador a Marco Aurelio Probo, quien se había encargado de la pacificación de la Galia bajo el mando de Aureliano. Esta nueva escisión imperial se prolongaría tan solo unos meses, al cabo de los cuales Floriano fue asesinado.

A pesar de que el nuevo emperador tuvo que hacer frente a sucesivos intentos de usurpación (como los protagonizados por Próculo y Bonoso en la Galia), y a diversas invasiones (godos, burgundios, alamanes o blemios), el reinado de Probo se caracterizó por manterner una relativa paz. Esta calma la consiguió, en parte, con los acuerdos a los que llegó con las tribus germanas, las cuales eran admitidas dentro de las fronteras imperiales en calidad de foederati. Con esta medida, conseguía, además, paliar la falta de mano de obra campesina, así como contar con un mayor número de tropas auxiliares para defender las fronteras del Imperio.

Marco Aurelio Probo, emperador, que pese a tener que hacer frente a intentos de rebelión e invasión, llevó al Imperio a una etapa de relativa paz. Fuente

En cuanto a las medidas económicas, Probo veía urgente mejorar la situación fiscal del Imperio, por lo que continuó las medidas iniciadas por Aureliano, entre estas, la mejora de la productividad agraria. Para ello, puso nuevas tierras en cultivo, insaturó de nuevo la plantación de viñas en las provincias y promovió la construcción de sistemas de abastecimiento de agua.

Pero de nuevo, las tropas se interpusieron entre el emperador y el Imperio. Aprovechando que Probo estaba preparando una expedición contra el imperio sasánida, fue asesinado.

Caro, Carino y Numeriano

Eliminado Probo, el ejército ofreció la púrpura imperial a Marco Aurelio Probo, quien había sido prefecto del pretorio. Inmediatamente asoció al poder a sus dos hijos, Marco Aurelio Carino y Marco Aurelio Numerio Numeriano, siendo nombrados césares en un primer momento, más tarde lo serían como augustos. Carino, se haría cargo de occidente, mientreas que Numeriano lo haría de oriente junto a su padre.

Padre e hijo, siguiendo la estela de Aureliano, emprendieron una nueva ofensiva contra los persas. Para ello iniciaron el camino hacia Mesopotamia. Accedieron a través de la vía danubiana, derrotando en el camino a los cuados. Atravesaron Asia Menor hasta alcanzar Ctesifonte, lugar en el que Caro encontraría la muerte y Numeriano se vio obligado a emprender la retirada. En su regreso, sería asesinado en Asia Menor, en su campamento del Bósforo.

En occidente, Carino hubo de hace frente a un nuevo adversario que se postulaba como sucesor de Numeriano, Diocles. El choque entre ambos se producía en Mesia en el año 285. No está realmente claro quien fue el verdadero vencedor de choque, lo que si es certero es que Carino fue asesinado por su hombres. El resultado, Diocles, quien posteriormente sería Diocleciano, terminaría siendo emperador de Roma. Terminaría, de esta manera, el periodo en el que predominaron gobernantes de origen ilirio a los mandos del Imperio.

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Bibliografía

  • Gómez Pantoja, J., (Coord.), Historia Antigua, Grecia y Roma, Ariel ediciones (2003), Barcelona.
  • Sayalero, M., (Coord.), Atlas ilustrado de la Antigua Roma. De los orígenes a la caída del Imperio, Ediciones Susaeta, Madrid.
  • Roma en el origen de Occidente, Ediciones Rueda (2002), Madrid.


La Roma imperial: la Anarquía Militar

Con la muerte de Alejandro Severo, último emperador de la dinastía de los Severos, y hasta la llegada al poder de Diocleciano, se instauró un periodo que se caracterizó por una gran decadencia del Imperio Romano. Este periodo es conocido como la Anarquía Militar, caracterizado por una serie de cuestiones que pusieron al Imperio al borde del abismo.

Lo que ya fuese habitual en la dinastía anterior, el predominio de la clase militar, va a suponer el elemento central de la Anarquía Militar. Los emperadores, elevados al trono por las milicias, van a ser también derrotados por las mismas. El reinado de estos va a ser efímero, y su sucesión, violenta. A esta cuestión hay que sumarle las continuas incursiones bárbaras, el empuje del Imperio Persa, el enorme agujero en las finanzas, o la cada vez mayor autonomía de los distintos territorios del imperio. Una serie de circunstancias que alejaron a Roma de su antigua estabilidad política, económica y social.

Maximino el Tracio (235-238)

Al joven Alejandro Severo le sucederá Cayo Vero Maximino, apodado el Tracio. Maximino será el segundo emperador de Roma procedente de la clase ecuestre, y no del orden senatorial como era tradición. El Tracio, comandante de las tropas asentadas en Panonia en el momento del nombramiento, tenía especial antipatía por los ricos, era de carácter tosco, y escriben sobre él, que era más bárbaro que buen militar.

Anarquí militar

f=»https://lahistoriaheredada.com/wp-content/uploads/2018/09/Max_thrax.jpg»> Maximino el Tracio, emperador con el que se inicia el periodo de la Anarquía Militar. Fuente[/capt

Maximino, casi desde el momento del nombramiento como emperador, tuvo que hacer frente a una serie de dificultades. Entre ellas, la poca simpatía que procesaba el Senado hacía él, que le llevó a ser nombrado enemigo público de Roma. Al mismo tiempo, era nombrado otro emperador, Gordiano, aunque, junto a su hijo Gordiano II fueron muerto poco tiempo después. No obstante, no se despejaba el camino para el Tracio, pues el Senado volvió a nombrar otros emperadores. En este caso, nombró augustos a Balbino y Pupieno. El cuerpo senatorial pretendía hacer este nombramiento legítimo, frente al de los pretorianos, considerando ilegítimo a Maximino. Balbino y Pupieno recibieron la orden de acabar con el emperador de los pretorianos. Así, Balbino permanecería en Roma, mientras que Pupieno se enfrentaría, y finalmente vencería, a Maximino el Tracio.

En medio de este intrincado reinado, Maximino tuvo tiempo para acabar con los bárbaros con los que pactó Alejandro Severo. Derrotó a germanos, sármatas y dacios, ganándose así las simpatías del ejército. Maximiano fomentó las campañas militares, haciendo honor a su condición militar, pero esto repercutió gravemente en las finanzas imperiales. Para sufragas las operaciones militares, tuvo que subir los impuestos. Esta medida llevó a levantamientos como los del África proconsular, donde se nombró emperador a un nuevo Gordiano.

Gordiano III (238-244)

Los pretorianos, quienes elevaron al trono a Maximino, asesinaron a Balbino y Pupieno, pues los dos emperadores no contaban con el beneplácito de la élite militar. Una vez muertos, proclamaron emperador a Gordiano III, nieto e hijo de Gordiano y Gordiano II respectivamente. Este, a diferencia del Tracio, será rápidamente recocido por el Senado.

El reinado de Gordiano, aparte de lo breve (una característica común en el periodo de la Anarquía Militar), se puede destacar por la lucha que mantuvo con el Imperio Persa. Este, encarnado en el íder de turno, Sapor I, tenía las pretensiones de restaurar las antiguas fronteras persas. Aunque en un principio consiguió detener el empuje sasánida, las tropas romanas fueron derrotadas con una enorme contundencia cuando se encontraron en Asia Menor. En cuanto al contexto el europeo, Gordiano III derrotó a carpos, godos y yázigas, que se encontraban hostigando las fronteras del Imperio.

No gozó de mucho tiempo para su desarrollo como emperador, pues fue víctima de una conjura cerca de Duras Europos, tan solo seis años después de su investidura como cabeza del imperio.

Filipo el Árabe (244-249)

Marco Julio Filipo, apodado el Árabe por su vínculo familiar con la península arábiga, ascendió al asiento imperial tras el asesinato de Gordiano III. Buscó el apoyo en el Senado, en cuyo cuerpo político delegó cargos de suma importancia. También estableció en puestos vitales a varios de sus familiares. Su hermano Julio Prisco fue nombrado prefecto del pretorio y rector Orientis, Severiano, cuñado suyo, gobernador de Mesia, y por último, su hijo Filipo el Joven, en un primer momento fue nombrado César, y más tarde lo sería como Augusto.

Filipo el Árabe, emperador que permitió la libertad de culto. Fuente

Filipo, en cuanto al problema persa, debió recurrir a un pacto económico para poder lograr la paz. La tregua con los sasánidas llegó a cambio de medio millón de denarios. Con respecto a los pueblos germanos, se dedicó a asegurar la frontera del Danubio, límite que era constantemente traspasado por los bárbaros. Mientras tanto, las legiones establecidas en el Danubio, proclamaron emperador a Claudio Pacaciano, quien solamente duró unas semanas. Este conflicto político fue aprovechado por godos y vándalos, quienes lograron establecerse en las cercanías del río. De nuevo, las legiones proclamaron otro emperador, Mesio Decio, quien había llegado hasta el Danubio para hacer frente al problema bárbaro. Este suceso terminó por generar un conflicto entre los dos emperadores, concluyendo con la muerte del Árabe.

Una cuestión que también ha «perseguido» a Filipo el Árabe, ha sido el tema de la tolerancia religiosa. Filipo instauró la tolerancia hacia los cristianos, movimiento que algunos autores como Eusebio de Cesarea aprovecharon para colgar a Filipo el título de primer emperador cristiano. Este hecho parece no ser cierto, pues como señala Enrique Melchor Gil, 1 «celebró los actos conmemorativos del milenario de Roma investido como pontifex maximus».

Decio (249-251)

C. Mesio Decio fue un destacado militar que resaltó por que querer acabar con la anarquía militar que imperaba en Roma, Decio contaba con devolver al imperio sus antiguas tradiciones, para lo que buscó granjearse el favor del Senado. El nuevo emperador asoció al poder a sus dos hijos, Q. Herennio Etrusco y C. Valente Hostiliano, nombrándoles césares.

Decio terminó con la tolerancia hacia los cristianos y comenzó una nueva persecución contra estos. Dicho acto se debió a que el Decio quería obtener el favor divino, para lo cual debía fomentar la religión tradicional romana. Muchos cristianos se sometieron a los rituales romanos, pero muchos otros optaron por desobedecer, lo que desencadenó en una feroz persecución entre los año 250 y 251.

Decio debió enfrentarse también a los germanos, entre ellos, los godos, quienes más persistente y eficazmente se enfrentaban a los romanos. De hecho, aprovechando la situación política en Roma, los godos llegaron hasta Mecia y Tracia, en los Balcanes. Aunque Decio logró que se replegasen, finalmente acabó cayendo en combate junto a su ejército en Abrito. Su hijo Herennio también pereció en batalla contra los godos, mientras que Hostiliano fallecía a causa de la peste.

Ante esta situación, la sucesión imperial de nuevo cayó en manos del ejército. Esta vez los pretorianos investían con la púrpura a Treboniano Galo.

Galo (251-253)

Elegido emperador por los pretorianos, Treboniano pactó con los godos la retirada de estos al norte del Danubio. Pero a pesar de esta tregua, la situación del imperio no mejoró, pues una serie de catástrofes se cernieron contra Roma.

En primer lugar, una epidemia de peste asoló el imperio (en la que murió Hostiliano), que tuvo unas consecuencias nefastas, pues mermó notablemente la población. Por otro lado, el empuje persa no cesaba, llegando incluso a conquistar el reino de Armenia. Además, los pueblos del norte, alamanes, carpos, sármatas, godos y burgundios hostigaban constantemente el limes del Danubio. Ante los godos tuvo que actuar Marco Emilio Emiliano, quien logró frenarles.

Con esta victoria militar, los pretorianos decidieron investir a Emiliano, ante lo cual se formó una nueva lucha entre emperadores. Ambos se enfrentaron definitivamente en Italia, donde tanto Galo como su hijo perecieron en la batalla de Forum Flamun. Emiliano quedaba así como emperador único de Roma, pero por poco tiempo, pues los militares se conjuraron contra él, y acabaron asesinándole.

Diarquía de Valeriano y Galieno (253-268)

Publio Licinio Valeriano había luchado junto a Galo para combatir a Emiliano. Tras el asesinato de este, el ejército decidió investir a Valeriano como nuevo emperador de Roma. El nuevo dirigente del imperio, debido a su avanzada edad -contaba con 70 años cuando fue proclamado emperador-, asoció al poder a su hijo, Publio Licinio Galieno, nombrándole Augusto. Se formó así una diarquía que duraría hasta la muerte de Valeriano, en el año 260.

Los dos emperadores buscaron establecer una forma de gobierno más acorde con la tradición romana, procurando la cooperación con el Senado. También, para hacer más efectivo el control imperial, cada emperador se asoció a un territorio. Valeriano controlaría Oriente, mientras Galieno haría lo propio con Occidente.

Valeriano decretó una nueva persecución contra los cristianos, lo que se saldó en un primer momento con la prohibición de celebrar los ritos cristianos, además de que obispos, sacerdotes y diáconos venerasen a los dioses paganos. Con un segundo edicto, Valeriano condenaba a muerte a los dirigentes cristianos, también se confiscaron todos sus bienes. También sufrieron los efectos de esta persecución senadores y caballeros que profesasen la fe cristiana, quienes perdieron su posición social y todas sus posesiones. Finalmente, Galieno terminaría con la persecución hacia los cristianos, estableciendo la libertada de culto y devolviendo los bienes confiscados. 2

En cuanto a los enemigos de Roma, Galieno tuvo que hacer frente a alamanes y francos, mientras que Valeriano debía intentar frenar a godos y persas. Aunque consiguieron frenar momentáneamente las pretensiones de estos pueblos, la calma política no iba a ser muy duradera. Pues a nuevos intentos de estos pueblos por comer terreno a Roma, se sumaron varios intentos de usurpación del poder de Ingenuo y Regaliano. Francos, alamanes y godos comenzaron las incursiones más profundas hasta el momento, y los persas de Sapor I derrotaron finalmente a las tropas romanas, capturando a Valeriano, quien finalmente moriría en cautividad.

Ante la muerte de su padre, Galieno tuvo que hacer frente a soledad al control del imperio. Con la situación que

Relieve persa en el que se representa al emperador Valeriano arrodillado ante Sapor I. Fuente

reinaba en Oriente, con continuas sublevaciones y el peligro persa acechando, Galieno necesitó un aliado en el que apoyarse. Esta figura la encontró en Odenato, rey de Palmira, quien conseguiría la victoria sobre los sasánidas. A la muerte de este, sería su esposa, Zenobia, quien seguiría la seguridad en Oriente.

Si en Oriente la situación se logró estabilizar, no sería igual en Occidente, donde el emperador tuvo que hacer frente a otro levantamiento. Esta vez se trataba de Póstumo, quien se proclamó emperador, y estableció en las Galias un estado independiente el Imperium Galliarum, estableciendo instituciones, incluso acuñando moneda. Póstumo logró limpiar el territorio de invasores y reestableció el limes renano, por eso Galieno optó por permitir que Póstumo gobernase en las Galias.

Una nueva rebelión se estaba gestando, esta vez a manos de Aureolo, jefe de la caballería acantonada en Milán. Aureolo se proclamó emperador en el año 268, momento en que sus tropas aprovecharon para acabar con Galieno. No obstante este no perduraría en el trono, pues la púrpura la vestiría Claudio II el Gótico, quien dará inicio al mandato de los llamados emperadores ilirios.

Antes de ser asesinado, Galieno tuvo tiempo para mejorar el sistema de defensa de las fronteras, instalando campamentos en el interior del territorio, de manera que siempre quedaba opción de maniobra una vez los bárbaros traspasasen el limes. También sustituyó a los senadores por miembros del orden ecuestre, para que estos estuviesen a cargo de las tropas y las provincias, profesionalizando así la carrera militar.

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Bibliografía:

  • Gómez Pantoja, J., (Coord.), Historia Antigua, Grecia y Roma, Ariel ediciones (2003), Barcelona.
  • Sayalero, M., (Coord.), Atlas ilustrado de la Antigua Roma. De los orígenes a la caída del Imperio, Ediciones Susaeta, Madrid.
  • Roma en el origen de Occidente, Ediciones Rueda (2002), Madrid.

Notas:

  1. Melchor Gil, E., «La anarquía militar (235-285)» en Gómez Pantoja, J., (Coord.), op. cit. p. 772.
  2. Como apunta Enrique Melchor Gil en La anarquía militar, op. cit., p. 774, se ha visto en esta persecución hacia la Iglesia un fin económico, con el que poder aliviar la crítica situación por la que estaba pasando el Imperio Romano

La Roma imperial: la dinastía Severa

Tras la muerte de Cómodo a manos de la guardia pretoriana, comenzó en el Imperio una pugna militar por imponer un sucesor del último de la dinastía de los antoninos. De esta manera llegará al poder la dinastía Severa, que desde Septimio Severo, hasta Alejandro Severo regiría el destino de Roma.

El año de los cinco emperadores

Los mismos conjurados que planearon contra Cómodo, intermediaron entre la guardia pretoriana para que se designase a Pertinax como nuevo emperador. Con un gobierno extremadamente corto, unos escasos tres meses, el nuevo emperador solo pudo llevar a cabo una serie de reformas. Entre ellas, devolver al Senado las atribuciones perdidas con Cómodo, rehabilitar a los magistrados desplazados por el antonino, o aplicar un reajuste de la economía.

Este breve mandato se debió al descontento que generó Pertinax entre los pretorianos. La élite militar, que esperaba una recompensa por haberle encumbrado al poder, se sintió decepcionada al no recibir ninguna compensación ante semejante favor. Hastiados, el nuevo emperador fue derrotado por los mismos que fue encumbrado.

dinastía Severa

Grabado de Didio Juliano, sucesor de Pertinax y predecesor de Septimio Severo. Fuente

Con la muerte de Pertinax, comenzó un periodo de anarquía militar, en el que las legiones pugnaban por imponer a su candidato. Sin ningún día de luto por Pertinax, fue proclamado emperador Didio Juliano. Respetado senador, alcanzó el poder tras ganar la puja por el trono imperial. El otro candidato era Tito Flavio Sulpiciano, suegro de Pertinax.

Mientras tanto, otras provincias iban jugando a su propio «Juego de Tronos», sublevándose así contra el emperador. Las legiones de Oriente eligieron como candidato a Pescenio Niger, los de Britania a Clodio Albino, mientras que los de Germania y Panonia a proclamaron a Septimio Severo.

Septimio Severo, que contaba con el apoyo del Senado, se presentaba como vengador de Pertinax, entrando con sus tropas en Italia. A su llegada a Roma, el Senado depuso a Didio Juliano y le reconoció a él como nuevo emperador de Roma. Al igual que Pertinax, Juliano acabó pronto su mandato al ser asesinado por los pretorianos. Ya al mando del imperio, el primero de los Severo honró a Pertinax, dio garantías al Senado y se presentó como continuador de la obra de los antoninos.

El Senado, fue una institución que sufrió un grave retroceso en poderes con la dinastía Severa.

Pero aunque el Senado había reconocido a Severo, el resto de candidatos aún andaban rebelados. Así, la primera acción de Septimio fue neutralizar a sus contrincantes. Esto hizo con Pescenio, a quien derrotó en Asia Menor. Niger, que huyó al Eúfrates, encontró la muerte a manos de los partos.

Pero aún la amenaza de Clodio Albino. Este, secundado por Britania, Galia, y la Hispania Citerior, se enfrentó a Severo en Lugdunum. Derrotado Clodio, Severo tomó fuertes represalias contra el Senado que había secundado a Albino.

La dinastía Severa

El mandato de los Severo se caracterizó, frente a otras dinastías, por ser una monarquía militar. Era el paso más lógico para el poder, puesto que elevados al trono por las tropas, habían de ser estas en las que se apoyase el poder. El Senado, frente a los pretorianos, pasaba a un segundo plano.

La nueva dinastía también se caracterizó por otras medidas en el ámbito de la vida civil:

  • Un fuerte incremento de los efectivos del funcionariado.
  • Fuerte fiscalidad.
  • Racionalización de la recaudación de impuestos, lucha contra la inflación y el latifundio.
  • Así como una marcada tendencia a la igualdad social.

A grandes rasgos, estos serían los elementos definitorios de la dinastía de los Severo.

Septimio Severo (193-211)

De origen africano, y con amplio bagaje político y militar, llegó al poder el 14 de abril del año 193, aunque no se libró de su último enemigo, Clodio Albino, hasta el 197.

Para Septimio Severo una de las cosas más importante era asegurarse la fidelidad del ejército. Con este premisa en mente, se dedicó a mejorar las condiciones de los militares, quienes vieron con gran satisfacción como mejoraba sustancialmente su estatus socio-económico. Licenció a los pretorianos que se habían posicionado al lado de Didio Juliano, a la vez que nombró a una nueva guardia pretoriana, más digna de la confianza imperial.

Septimio Severo

Busto de Septimio Severo, primer emperador de la dinastía Severa. Fuente

Otras de las medidas, aunque efímera, fue el reconocimiento del papel del Senado, estamento que acabó muy dañado con Cómodo. Pero decimos que efímera, pues tras las represalias que tomó contra los senadores partidarios de Clodio Albino, la relación entre el emperador y el Senado no volvió a ser la misma.

En cuanto a la política interior de Septimio Severo, podemos hablar de un emperador que ejerció con actitud férrea la administración del imperio. Acumulando grandes poderes civiles, militares y religiosos, y asumiendo las máximas competencias legislativas, Severo dio un gran paso hacia el absolutismo. A raíz de esta marcada tendencia absolutista vinieron las desavenencias entre emperador y Senado, sumando obviamente que una parte de este último se posicionó al lado de rivales directos del emperador. El reconocimiento obtenido con los antoninos, sería simplemente un grato recuerdo para el Senado, pues con los Severo esta situación cambiaría drásticamente.

Si el Senado, una institución de enorme prestigio en la historia de Roma sufrió una gran perdida de influencia, no pasó así con la clase ecuestre. Con el primero de la dinastía Severa, los ecuestres notaron un notable aumento de poderes. Así, esta ascendente élite pasó a desempeñar las funciones administrativas hasta ahora reservadas al Senado.

Ctesifonte

Palacio de Ctesifonte, capital parta que Septimio Severo atacó y arrasó como represalia a los ataques partos. Fuente

Cuestiones internas aparte, Severo se embarcó en varias empresas militares. Al margen de la pugna por el trono, se vio involucrado en luchas en Oriente y Britania. En Oriente tuvo que luchar contra los partos de Vologeso IV, quienes estaban intentando ganar terreno al oeste del Éufrates. Septimio, venció a los partos, y saqueó su capital Ctesifonte, quedando así pacificada la zona del Éufrates.

De la zona oriental, Severo hubo de marchar hacia Britania, donde los escotos presentaban una actitud muy belicosa hacia el imperio. El emperador ya no volvería a Roma, pues permaneció allí hasta que le sorprendió la muerte en Eburaracum (actual York), en el año 211.

Para dejar atado la sucesión al trono imperial, y que este tema no presentase problemas una vez desaparecido él, dejó nombrado un augusto y un césar: Caracalla y Septimio Geta respectivamente, ambos, hijos suyo.

Caracalla (211-217)

Nacido bajo el nombre de Septimio Basiano, aunque cuando se asoció al poder, su padre le cambió el nombre por Marco Aurelio Antonino, en un intento de legitimar un vinculo ficticio con la dinastía de los antoninos. No obstante, ha pasado a la Historia por su sobrenombre, Caracalla, término con que se designaba a un tipo de capa de origen galo que el emperador acostumbraba usar.

Vinculados al poder tanto Caracalla como su hermano Geta, parece que la intención de ambos fue la de dividir en dos el imperio. Este desmembramiento intencionado condujo a la madre de ambos, Julia Domna, a enemistar a los hermanos. Y como ya era recurrente entre las familias imperiales, se gestó una nueva conjura. Caracalla acababa con la vida de su coemperador y hermano, Septimio Geta, siendo abocado a olvido mediante la damnatio memoriae.

Caracalla

Busto de Caracalla, sucesor de Septimio Severo, y cuyo legado más importante fue la Constitutio Antoniniana. Fuente

Las fuentes retratan a Caracalla como un emperador megalómano, aunque sin llegar a las pretensiones de Cómodo. No obstante, en su conjunto se le consideró un buen emperador.

Caracalla quería erigirse como el continuador de la obra de Alejandro Magno, y ante tal deseo, su mayor aspiración era acabar con los partos. Por contra, nunca pudo llevar a cabo tal objetivo, pues, de forma sorprendente, fue víctima de una conjura tras cruzar el río Tigris. En sus acciones en el exterior, Caracalla tuvo que actuar también en la Galia y en la frontera de Germania Superior, donde alamanes y

dinastía Severa

Tondo con la familia de Septimio Svero, en el que se ve los efectos de la damnatio memoriae sobre Geta. Fuente

otras tribus germánicas presionaban la frontera imperial. Caracalla terminó fortificando el limes germánico, amén de pactar con los líderes germanos.

Aunque el legado mas conocido de Caracalla, es sin duda el edicto al que dio vida en el año 212, la Constituio Antoniniana, mediante la cual se concedía la ciudadanía romana a todos aquellos hombres libres que habitaban dentro de las fronteras del imperio.

El legado mas conocido de Caracalla es la Constituio Antoniniana, del año 212. Clic para tuitear

Anteriormente hemos remarcado el carácter social que impregnó la obra de los Severo. Ante estas políticas sociales, es fácil concebir tal medida. Pero también existieron voces, como las de Dión Casio, que argumentaban que todo estaba construido con fines fiscales. Nada extraño en un imperio que estaba pasando por severas dificultades económicas.

Macrino (217-218)

Marco Opelio Macrino, como prefecto del pretorio, fue el alma de la conjura que acabó con la vida de Caracalla en el año 217. Macrino fue el primer emperador que no procedía del orden senatorial, si no que era de la clase ecuestre. Al momento de ser designado emperador, no invitó al acto al Senado, aunque a este no le quedó más remedio que reconocerle como emperador de Roma.

Macrino

Busto de Macrino, quien perduró apenas un año en el solio imperial. Fuente

En tan corto periodo de mandato, su problema más grande fueron los partos, con quienes tuvo que pactar el fin de las hostilidades a base una importante suma de dinero. El pacto acordado con el rey Artabano IV fue visto como una medida deshonrosa por el ejército, pues fue el principal agraviado por la situación. El dinero pagado a los partos salió del recorte hecho al cuerpo militar.

Este fue el principio del fin del emperador, pues ya sin el apoyo del ejército, se empezó a planear su sustitución. Como principal artífice encontramos a Julia Domna, esposa de Severo y madre de Caracalla y Geta. La mujer de Severo intentó sublevar, aunque sin éxito a las tropas de Oriente. Pero aunque falleció antes de ver cumplidos sus planes, dejó el camino libre de obstáculos a su sobrino nieto Heliogábalo. El golpe de gracia al emperador se lo dieron Julia Maesa, junto a sus sobrinas Julia Soemias y Julia Mamea.

Derrotado y acorralado cerca de Antioquía, Macrino acabaría suicidándose en el 218, dejando vía libre a un joven emperador.

Heliogábalo (218-222)

Vario Avito Basiano, llegó al poder tras la pérdida de apoyos del anterior emperador. A través de Julia Domna, y sobre todo de Julia Mesa, las legiones se pusieron de parte del joven Vario, quien fue proclamado emperador a la corta edad de 14 años, adoptando el nombre de Marco Aurelio Antonino.

Heliogábalo

busto de Heliogábalo, el extravante emperador que rendía culto al sol. Fuente

En su ciudad natal, Emesa, había servido como sacerdote del dios El-Gabal (Elagabal), divinidad solar. De su afición por al culto de este dios, se le conoció a posteriori con el sobrenombre de Heliogábalo. Esto le llevó a lo largo de todo su mandato a intentar imponer el culto solar. A través de sus excentricidades se granjeó un inexorable vínculo con Calígula y Cómodo, de quienes el pueblo de Roma no tenía precisamente buenos recuerdos.

Heliogábalo asoció a su primo Julio Gesio Basiano Alexiano al poder, nombrándole césar. De la misma edad que su primo emperador, Alexiano es citado por las fuentes como la única persona respetable y honrada de toda la corte. Conscientes de esta situación, su madre y abuela le habían preparado para poder hacerse con el poder.

De esta tesitura también era consciente el excéntrico emperador, quien intentó llevar a cabo una conjura contra su primo, utilizando para ello a los pretorianos. Fue realmente un intento baldío, pues los militares se volvieron en contra del propio Heliogábalo, asesinándolo a él y a su madre, y arrojando a ambos a las cloacas. El Senado decretó contra él la damnatio memoriae.

Alejandro Severo (222-235)

El joven Alexiano era honrado y contaba con buenas intenciones, lo que hizo decantar la balanza de los pretorianos hacia su lado. Con el nombre de Alejandro Severo, llegó al poder con solo 14 años. Heredó la admiración hacia Alejandro Magno, de ahí que él mismo adoptase el nombre de Alejandro. Al contrario que su primo, hizo una gran gala de tolerancia religiosa.

Aún así, era un joven sin ninguna experiencia de carácter político ni militar. La realidad del imperio demandaba alguien que ya estuviese curtido en estos campos, motivo por el cual se rodeó de consejeros. A su vez también se esforzó por devolver al Senado la preeminencia que había perdido con los anteriores emperadores. Se restituía así la supremacía civil sobre la militar, situación para la que Roma no ajustaba a la realidad institucional de Roma.

Alejandro Severo

Alejandro Severo, nombrado césar por su primo Heliogábalo, a quien acabó sustituyendo en trono tras la intervención de su madre, Julia Mamea. Fuente

En cuanto a sus campañas en el exterior, Alejandro Severo se tuvo que trasladar a Oriente, donde el renacido imperio persa, ahora a manos de Artabán, empezó a forjar un nuevo imperio. El joven emperador luchó contra los persas, aunque finalmente tuvo que abandonar la contienda a causa de las condiciones meteorológicas. En cuanto a la fronte del Danubio y del Rin, Alejandro se vio obligado a comprar la paz. Esta medida disgustó enormemente a la clase militar, y acabó rompiendo una relación ya de por si maltrecha.

Viendo perdidas el ejército sus pretensiones con respecto al poder, decidió poner fin al mandato de Alejandro Severo. De esta manera el último de la dinastía Severa fue asesinado, junto a su madre, a manos de los legionarios. Con el fin de Alejandro, el ejército encumbró a Maximino el Tracio, un jefe militar con escasos méritos.

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Vía:

  • Coord., Gómez Pantoja, J. Historia Antigua, Grecia y Roma. Ariel ediciones (2003). Barcelona.
  • Coord., Sayalero, M. Atlas ilustrado de la Antigua Roma. De los orígenes a la caída del Imperio. Ediciones Susaeta. Madrid.
  • Roma en el origen de Occidente. Ediciones Rueda (2002). Madrid.

La Roma imperial: los antoninos

Tras los dos primeros emperadores hispanos, y habiendo sido nombrado sucesor por Adriano, llega al poder Tito Aurelio Fulvio Antonino Boyonio Arrio. Llamado Antonino Pío por el Senado, nombre con el que ha pasado a la Historia. Así mismo, será el emperador que ponga nombre a la nueva dinastía imperial, los antoninos.

Antonino Pío (138-61)

Antonino Pío, a quien la dinastía dinastía debe el nombre, era de ascendencia gala, y contaba con más de 50 años al acceder al poder. Llevó la Pax Romana a su máxima extensión, ya que contaba con una dilatada experiencia sirviendo al Estado. Previamente a ocupar la máxima magistratura, había desempeñado los cargos de cuestor, pretor, cónsul y gobernador en Italia y Asia.
Dotado por el Senado de el sobrenombre de Pío, Antonino demostró ser claro merecedor del apodo. Defendió frente al Senado la memoria de Adriano, a quien la institución senatorial le había negado la divinización. Finalmente, el Senado sucumbió ante la defensa que Antonino Pío realizó, por lo que terminó divinizando al fallecido emperador.

Política exterior

Antonino Pío consiguió mantener la paz y la estabilidad dentro de las fronteras del Imperio. Lo que no pudo conseguir, fue mantener la paz en las fronteras imperiales. Por un lado, las tribus mauritanas se rebelaron contra Roma, pero pudieron ser rechazadas por el Imperio. Por otro, hubo una intentona de invasión de los brigantes, una tribu de Britania. Dicha tribu, tras haber sido derrotada, se escindió, emigrando una rama hacia Irlanda. No obstante, la diplomacia y la falta de conflictos grandes consiguieron el mayor prestigio de Roma en Oriente.

Política interior

los Antoninos

Antonino Pío, emperador que da inicio a la dinastía de los Antoninos.

Antonino Pío se caracterizó por tener una relación más que buena con el Senado, a quien consultaba con frecuencia. Sin embargo no realizó grandes cambios en las instituciones. De hecho, estas siguieron su funcionamiento normal, marcado por las manos de los emperadores anteriores. Tampoco realizó grandes obras públicas ni grandes monumentos. Aunque si terminó las ya iniciadas, a la vez que restauró las que estaban en mal estado. En cambio, si destacó por interesarse por el bienestar de la población del Imperio. Realizó donativos, fundaciones benéficas, ayudó cuando se produjeron siniestros, los huérfanos pobres encontraron acogida, se hacía reparto de alimento entre los más desfavorecidos, etc. Incluso, los esclavos se vieron afectados, pues sus condiciones de vida se humanizaron dentro de lo posible.

El emperador también fue un buen administrador, quien se preocupó por economizar los recursos del Imperio, llegando a superávit al momento de su muerte. Antonino Pío tampoco fue reticente en la cuestión religiosa, de hecho, se mostró tolerante con el resto de cultos, siempre y cuando estos se mostrasen respetuosos con el orden establecido.

A su muerte, Antonino Pío recibió los máximos honores posibles: el Senado le otorgó la apoteosis; se le consagró el templo de Faustina la Mayor; se creó un colegio de sodales Antoniniani para rendirle culto; además se erigió una columna en memoria del matrimonio en el Campo de Marte.

Marco Aurelio (161-180)

Eminente filósofo, destacado jurista, y sobre todo un hombre con altas dosis de erudición. Este fue Marco Aurelio, el sucesor de Antonino Pío, quien ya le había asociado al poder durante su mandato. Nacido en Roma, y de familia hispana, fue el último emperador de la llamada felicior aetas (la época más feliz) del Imperio Romano de Occidente.

La sucesión de Antonino Pío estuvo marcada por Adriano, quien le urgió a que estableciese dos sucesores. Antonino nombró herederos a Marco Aurelio y a Lucio Vero. Esta organización del poder era una garantía para la sucesión imperial. Aún habiendo sido nombrado los dos sucesores, bien es cierto, que Marco Aurelio contó con más respaldo por parte de Antonino. De esta manera, Lucio Vero siempre estuvo relegado a un segundo plano.

Marco Aurelio, entre lo «ideal y lo real»

Laureado por las fuentes clásicas y por la historiografía moderna, ha transcendido un imagen «perfecta» del emperador. Estudios más contemporáneos sin embargo han sido más críticos con Marco Aurelio. Así se ha observado que la burocracia suponía una asfixia para el Estado. De igual manera, la enrevesada administración y la política fiscal supusieron una mella bastante significativa entre los medios urbano y rural, aspecto que se ha señalado comúnmente como causa principal de la caída del Imperio.

Marco Aurelio, el emperador «filósofo»

Política exterior

Durante el mandato del segundo de los antoninos, las fronteras se vieron constantemente amenazadas. Esto provocó que se desatendiesen factores importantes dentro de las fronteras, para volcar todo el esfuerzo en las mismas. Por consiguiente, la maquinaria del Estado fue perdiendo eficacia. Ante semejante panorama, Marco Aurelio se vio obligado a atender estos problemas, lo que conllevó a que estuviese constantemente ausente de Roma.

Oriente

Uno de los pueblos que amenazaban las fronteras fueron los partos, quienes de manos de su rey Vologeso III, invadieron Armenia en el año 161, más tarde recuperada por Lucio Vero. Aún así, se necesitó un tratado de paz con los partos para evitar el choque de intereses en la zona. En la ofensiva romana, se avanzó hacia Mesopotamia, ocupándose Babilonia, Seleucia, Ctesifonte. Dura Europos fue tomada, y Carrhae convertida en colonia.

Resuelto el problema en Oriente, Marco Aurelio y Lucio Vero entraron triunfantes en Roma. Las tropas que combatieron en Oriente, a su regreso, extendieron la peste por todo el imperio, lo cual sería aprovechado por los pueblos del Danubio.

Danubio

Ya en Europa, en la frontera del Danubio, la situación era bastante preocupante, pues los pueblos germánicos estaban en una situación convulsa con respecto al Imperio. Aún siendo emperador Antonino Pío, Marco Antonio y Lucio Vero vencieron a los cuados, quienes habían llegado hasta Aquilea. Mientras tanto, otros pueblos como los marcomanos seguían en la ofensiva contra Roma.

Las guerras en el limes fueron el acontecimiento bélico más importante al que tuvo que hacer frente Marco Aurelio, quien se tuvo que trasladar al Danubio, donde permaneció durante seis años. Marcomanos, cuados y sármatas, aprovechando los estragos que estaba ocasionando la peste, traspasaron las fronteras del imperio. Tan preocupante fue para Roma, que Marco Aurelio se vio obligado a hacer reclutamientos extraordinarios entre bandidos y esclavos. Así mismo, el emperador se vio empujado a vender parte del patrimonio imperial para hacer frente a los inmensos gastos producidos por las guerras del Danubio.

Guerras marcomanas

Detalle de una columna representando a Marco Aurelio encabezando a su ejército camino del Danubio. Fuente

En el año 175 los marcomanos y cuados se vieron obligados a firmar la paz ante la presión del ejército romano. Como requisito para la paz, los pueblos bárbaros tuvieron que aceptar guarniciones en su suelo, además de devolver el botín y los prisioneros. Por último, se les prohibió acercarse al Danubio. Los yázigos también se vieron obligados a firmar en el año 176. En el año 177 hubo nuevas amenazas, pero Marco Aurelio repelió sin problemas la nueva amenaza, aunque estas hostilidades seguirían ya hasta su muerte.

Pero no todos los problemas vinieron de Oriente o del Danubio. El sur de Hispania se vio arrasado por las tropas de mauri que cruzaron el estrecho de Gibraltar desde África. Otro problema lo causó el gobernador Avidio Casio, quien se proclamó emperador. Declarado enemigo público por el Senado, y después de trasladarse Marco Aurelio a Oriente, Avidio Casio fue muerto por sus tropas.

Política interior

Uno de los aspectos más importante de Marco Aurelio fue su esfuerzo por mantener a su lado al Senado. Así Marco Aurelio garantizó que los senadores serían juzgados por sus iguales. Amplió las competencias del Senado como tribunal de apelación. Pero aún así, la institución senatorial fue perdiendo independencia y competencias debido a

Lucio Vero, coemperador junto a Marco Aurelio.

las renovaciones periódicas que sufría con la entrada de nuevos senadores.

En el gobierno de Marco Aurelio vemos que el consejo imperial era el auténtico órgano de gobierno. Los senadores que contaban con representación en el consejo, eran muy respetados en el Senado, por lo que las decisiones tomadas en el consejo influían bastante en el Senado.

Aparte de promover a nuevos senadores, Marco Aurelio también aumentó el número de procuratores ecuestres. Creó nuevas funciones como la praefectus alimentorum, quien se encontraba al cargo de fundaciones alimentarias. Restauró los cuatro consulares creados por Adriano para administrar Italia, los iuridici. Además, mejoró otros cargos como el procurator a rarionibus, o la prefectura de la annona.

Debido a sus influencias estoicas, era fiel defensor de la igualdad de los seres humanos, por lo que facilitó que se extendiese la ciudadanía romana. Y al igual que sus predecesores, favoreció a los más vulnerables como los esclavos.

A Marco Aurelio la muerte le llegó en Vindobona, quizás ocasionada por la peste. Tras Marco Aurelio, accedió al trono su hijo Cómodo. Esta decisión fue, con toda seguridad la peor que pudo tomar Marco Aurelio, pues puso en el poder a su antítesis, un auténtico déspota.

Cómodo (180-192)

Hijo de Marco Aurelio y Faustina la Menor, Lucio Aurelio Cómodo Antonino, fue el último emperador de la dinastía de los Antoninos. Como hemos mencionado, se presentó como la antítesis de su padre. Se despreocupó del gobierno del imperio, fue un auténtico déspota, megalómano, y todo por que se creía una divinidad.

Política exterior

Marco Aurelio no había dejado cerrado la cuestión con respecto a los pueblos del Danubio. Cómodo, azuzado por las ganas de presentarse en Roma como emperador, pactó la paz con los bárbaros. Esta vez, las condiciones que tuvieron que aceptar los del Danubio fueron bastante más duras. Marcomanos y cuados tuvieron que devolver prisioneros, desertores, así como aportar tropas auxiliares a Roma. Además, se les prohibía levantarse en armas contra sus vecinos.

Cómodo representado como Hércules

Cómodo representado como Hércules, uno de sus muchos desvarios. Fuente

Mientras que en Oriente la situación se mantenía en calma, ya que los partos no presentaron problemas, la Galia fue cosa distinta. Esta fue asolada por Materno y las bandas que dirigía. Llegó incluso a marchar sobre Roma, donde intentaba acabar con Cómodo. Finalmente no pudo lograr su objetivo, ya que fue detenido y ejecutado.

Estas fueron las pocas «aventuras» de Cómodo respecto a la política exterior, pues poco interés mostraba por las tareas del gobierno.

Política interior

A su llegada a Roma, Cómodo fue recibido con honores por el Senado. Lejos de querer administrar el poder, dejó los asuntos de Estado a los amigos de su padre, él mientras tanto, sucumbía a vicios y placeres. Roma, veía con estupor como las locuras de emperadores anteriores se volvían a hacer presentes en Cómodo.

De manera temprana se urdió una conjura contra el emperador. La artífice de la misma fue Lucila, esposa de Claudio Pompeyano, y hermana de Cómodo. Pero el complot fue descubierto, de manera que tanto Lucila como los senadores partícipes fueron ejecutados. Esta conjura desencadenó en Cómodo una obsesión a ser de nuevo presa de un complot. Esta actitud recelosa de Cómodo acabó con la ejecución de cualquier enemigo, e incluso de su esposa Crispina.

Cómodo no tuvo que hacer frente a grandes gastos en guerras como su padre. Tampoco derrochó en grandes edificios, pues su huella urbanística fue escasa. Pero a pesar de ello, los grandes gastos que realizó en espectáculos, y en llevar una vida de lujo, hicieron que las arcas reales se resintieran. Con las arcas vacías, Cómodo se dedicó a expoliar los bienes de Senadores, así como a confiscar los de que eran ejecutados.

El emperador, sólo centrado en los espectáculos y vicios, pronto cedió el poder a sus favoritos. Primero cedió el poder a Tigidio Perenne, quien durante tres años se dedicó a enriquecerse y a eliminar a sus enemigos. Cómodo, ante una denuncia de su ejército, mando ejecutar tanto a Perenne como a toda su familia. Muerto este, su puesto lo cocupó Cleandro, un liberto elevado a caballero. Este sufrió el mismo destino que Tigidio, ahora por provocar el levantamiento del pueblo.

La acuciante crisis

La locura de Cómodo había marcado una trayectoria ascendente y sin freno. La escasa estabilidad mental del emperador llevó tanto al Senado como al ejército a retirarle su apoyo. El mecanismo sucesorio, tan importante para la estabilidad imperial, comenzaba a mostrar síntomas de crisis. Roma y las provincias fueron escenarios de motines por falta de subsistencias. El sistema imperial empezaba a presentar claros síntomas de cansancio.

Las extravagancias y la crueldad marcaron los últimos años de Cómodo, quien se presentaba como un dios, y rebautizó a todas las instituciones con el adjetivo «comodiano». Convencido de su condición divina, obligó al Senado a divinizarlo. Él mismo se identificaba con Hércules.

gladiadores

Pintura representando una batalla de gladiadores, a las que Cómodo era sumamente aficionado. Fuente

Entre muchas de sus excentricidades, se encontraba su afición por participar en los espectáculos de gladiadores. De hecho, él se consideraba el mejor gladiador de entre todos los que combatían. Nunca perdió un solo duelo, pero entre otras cosas, porque las luchas estaban amañadas. Esta afición, que le llevó a gastar sumas importantísimas sumas de dinero en la celebración de espectáculos de este tipo. Esta situación le llevó a granjearse la animadversión de todo el pueblo.

El final de Cómodo

Enemistado con todos los cuerpos del Estado, criticado por todos los sectores de la sociedad romana, no es de extrañar que Cómodo fuese víctima de una nueva conspiración. Esta vez si tendría un final fatal. Tejido el complot por sus favorita Marcia, el liberto Eclecto, el prefecto Leto y algunos senadores, fue estrangulado en la bañera por un liberto llamado Narciso el ultimo día del año 192. En nada se parece a su asesinato en la gran pantalla, en Gladiator, donde muere a manos de Máximo Décimo Meridio en el Coliseo. Muerto el emperador, el Senado decretó la damnatio memoriae contra Cómodo, borrando así todos los vestigios de su mandato.

Tras la muerte de Cómodo, se originó un vacío de poder, lo que llevó a una nueva guerra civil, tras la cual se erigiría una nueva dinastía: los Severos, pero eso es otra historia…

Vía |

  • Coord., Gómez Pantoja, J. Historia Antigua, Grecia y Roma. Ariel ediciones (2003). Barcelona.
  • Coord., Sayalero, M. Atlas ilustrado de la Antigua Roma. De los orígenes a la caída del Imperio. Ediciones Susaeta. Madrid.
  • Roma en el origen de Occidente. Ediciones Rueda (2002). Madrid.

La Roma imperial: los hispanos

Las conjuras familiares se habían convertido en endémicas en los núcleos de las dinastías imperiales de Roma. El fin de los flavios llegó a través de una rebelión en el núcleo de la dinastía. Así sus días el último emperador flavio, Domiciano, quien fue asesinado en una conjura en la que intervino su propia mujer. Podéis leer la entrada sobre los flavios aquí.

Así pues, borrada la línea de los flavios, era tiempo de instaurar una nueva figura, Nerva, el cual sería un emperador de «transición». A su vez, con el fin de Nerva, se instauraría una dinastía: los antoninos.

Nerva (96-98)

Como hemos señalado, muerto Domiciano, llegó el momento en que un nuevo emperador tomase el relevo. Como una solución de tránsito, la elección del Senado recayó sobre Marco Coceyo Nerva. El nuevo emperador era ya anciano, pero contaba con un alto prestigio senatorial, y con grandes cualidades para el mandato.

Nerva

Busto de Nerva, emperador de Roma elegido a modo de «transición». Fuente

Aunque breve, fue un mandato fructífero, pues contaba con bastante experiencia en el ámbito senatorial. Así, no es de extrañar que devolviese al Senado la importancia política que le correspondía, y que emperadores anteriores le habían ido restando.

Uno de los primeros pasos del anciano Nerva fue la de terminar con las arbitrariedades de Domiciano. De esta manera acabó con la figura de los delatores, quienes servían para aterrorizar al pueblo de Roma. Entre sus medidas también encontramos el saneamiento de las finanzas, maltrechas tras el mandato del despótico Domiciano. Suprimió el impuesto sobre los judíos y organizó una especie de beneficencia pública.

Pero lo más significativo de Nerva, quizás fue el logro de conseguir la potestad de elegir al sucesor. De esta manera, se terminaba con la costumbre de que los pretorianos fuesen quienes eligiesen al nuevo emperador. Esto en la teoría acababa con cualquier enfrentamiento político. No obstante, la elección del sucesor, aunque potestad del emperador emérito, era una suerte de de compromiso entre este y el Senado.

Con el Senado tomando parte en la elección de los emperadores, y los pretorianos presionando para formar parte en la elección, Nerva se dio cuenta de que era necesaria la elección de su sucesor de manera inminente. No teniendo hijos, Marco Coceyo Nerva se decantó por el general de los ejército de Germania, Marco Ulpio Trajano.

Los emperadores hispanos

Trajano (98-117)

De origen hispano, más concretamente de Itálica, situada en la provincia bética, dio origen a una nueva dinastía, los antoninos. Aparte del primer emperador hispano, fue también el primer provincial que alcanzaba tal dignidad.

Política exterior

Hombre curtido en el ámbito militar y prestigiosos senador, llevó a cabo una intensa labor bélica, con el fin de pacificar los territorios, para reforzar así los intereses de Roma.

Con Trajano, el imperio alcanzó su máxima extensión. En la zona occidental, Trajano aseguró las fronteras

Busto de Trajano, el primer emperador de origen hispano.

Busto de Trajano, el primer emperador de origen hispano. Fuente

de Germania estableciendo el limes en Francia; anexionó Dacia como provincia imperial en el año 107, enriqueciendo al imperio con sus minas de oro, y logró que los íberos caucásico reconocieran la soberanía romana.

En cuanto a la parte oriental, sometió a las nabateos, anexionando al imperio su capital, Petra, importantísimo enclave caravanero; ocupó el reino parto arsácida, apartando del trono al rey Cosroes, alzando a su sobrino Pstamaspates en su lugar. Así se aseguraba que los intereses de Roma no eran dañados a través del reino de Armenia. Por último, Trajano llegó hasta Mesopotamia, pero el resurgir del poder persa hizo necesario que se abandonase la zona.

Política interior

En cuanto a la política exterior, Trajano tomó una medida que se traducía en pleno poder para el emperador. Adquirió el título de procónsul de todas las provincias, incluidas las senatoriales. El Senado quedaba relegado a un cuerpo meramente consultivo.

Respecto a la medidas que tomó para el pueblo romano, siguió en la línea marcada por su predecesor, Nerva. De forma similar a este, quien ya estableció una especie de beneficencia, instauró los «alimenta». Se trataba de unos préstamos a muy bajo interés, que podían ser solicitados por los dueños de bienes inmuebles. Este interés después era destinado a un fondo dedicado a auxiliar a niños pobres. De esta forma, el imperio se aseguraba en Italia una base sólida de reclutamientos de legionarios y funcionarios.

En lo referente al Senado, Trajano promulgó una ley que obligaba a todos los senadores a tener bienes inmuebles en Italia. Así, se reforzaba la política centralista del emperador. De esta manera salió reforzada Italia en general, y Roma en particular.

Itálica

Anfiteatro romano de Itálica, actual Santinponce, cuna de los emperadores Trajano y Adriano.

Sucesión

Trajano murió en el año 117, en Cilicia, cuando se disponía a marchar a Oriente Próximo para sofocar una nueva revuelta entre las comunidades judaicas. Pero antes de morir nombró a su sucesor, Publio Elio Adriano, sobrino de Trajano.

Adriano (117-138)

Publio Elio Adriano, el segundo emperador hispánico, también de Itálica, ascendió al poder tras ser nombrado sucesor por su tío Trajano. Y aunque nombrado su sucesor, había una parte de la guardia pretoriana que estaba de acuerdo con el nombramiento.

En este contexto de crispación por una parte de lugartenientes, se forjó una conspiración. Entre los conspiradores se encontraba Aulo Cornelio Palma, lugarteniente de Trajano. Como se puede suponer, la misma no llegó a buen puerto, pues fue descubierta. Con la conspiración destapada, los participantes en la misma fueron condenados a muerte.

Esta situación mermó aún más si cabe la relación de Adriano con el Senado, pues supuestamente, en el complot estaban también involucrados cuatro senadores, quienes, al igual que los lugartenientes, fueron ejecutados. La orden de ejecución, que se llevó a cabo sin juicio previo, no fue consultado con el Senado, de ahí la breva abierta entre el emperador y la institución senatorial.

Siendo ya una situación difícil de sostener, Adriano renovó el juramento de no ejecutar a ningún senador, sin que antes el Senado hubiese firmado una sentencia.

Política exterior

Podemos definir la política exterior del emperador Adriano, como una política enfocada a mantener la pax romana. Respecto a Trajano, la política exterior del segundo emperador hispánico puede considerarse un paso atrás. Mesopotamia se abandonó tras una un clima de rebeliones, promovidas principalmente por las comunidades judaicas. Este clima de revueltas fue aprovechado por el rey parto Cosroes, quien había sido destronado por Trajano, para volver a ocupar el poder. De esta manera quedó desplazada la influencia de Roma en la zona.

Ante este contexto, Adriano fue consciente de que sería harto complicado mantener los territorios de más allá del Eúfrates, por lo que se decidió por abandonar la región. En Mauritania, también experimentó un leve retroceso.

Mapa del limes germánico, frontera que terminó de completar Adriano.

Mapa del limes germánico, frontera que terminó de completar Adriano. Fuente

Pero no todo iba a ser retroceso en la política exterior de Adriano, pues llevó a cabo maniobras que sirvieron para mantener la influencia romana en Europa. Así, por ejemplo, completó el limes germánico; impulsó la romanización en la zona alpina; reforzó el grueso militar en la zona del Danubio; y construyó en Britania la muralla que lleva su nombre, Vallum Hadriani -Muro Adriano-.

Con respecto al ejército, Adriano tomó una medida para intentar afianzar la fidelidad del conjunto militar. En la medida de lo posible, intentó reclutar las legiones en las mismas regiones donde debían prestar servicio. Esto con el tiempo se mostraría contraproducente, pues se entraría en una espiral cantonalista.

Política interior

Como hemos visto más arriba, Adriano y el Senado no estaban destinados a entenderse, de ahí el distanciamiento del emperador con la institución senatorial. A partir de este enfrentamiento, Adriano reforzó el papel del «Consilium principis» (Consejo imperial) en detrimento del Senado.

Por otra parte, reformó la administración pública, separando los cargos civiles de los militares, para evitar la acumulación de poderes en una misma persona. El emperador Adriano también creó la figura del advocatus fisci, la cual surgió para representar al Estado en los litigios contra particulares.

Sucesión

Busto de Antonino Pío, sucesor de Adriano.

Busto de Antonino Pío, sucesor de Adriano. Fuente

Siguiendo el patrón establecido por Nerva, Adriano tomó como heredero del Imperio a Lucio Aelio Vero. Este finalmente no pudo acceder al poder, pues muró en el año 138. Sin heredero de nuevo, Adriano volvió a designar a un nuevo sucesor. En esta ocasión el elegido será Tito Aurelio Fulvio Boionio Arrio Antonino Pío, mejor conocido como Antonino Pío.

Designado como sucesor Antonino Pío, este a su vez eligió como sucesores a Marco Aurelio Vero y Lucio Vero, de esta forma quedaba garantizada la sucesión imperial.

A su muerte, Adriano, el 10 de julio del año 138, a los 62 años de edad. fue inhumado en su mausoleo, hoy conocido como Castillo de Sant’Angelo.

Curiosidades sobre Adriano

Como curiosidades sobre este emperador hispano, podemos señalar que Adriano fue el primer emperador de Roma que se dejó crecer la barba, hecho que se convertirá en una «tradición» en sucesivos emperadores.

Busto de Adriano con barba. Fue el primer emperador en dejársela.

Busto de Adriano con barba. Fue el primer emperador en dejársela. Fuente

Probablemente, se dejó crecer la barba como simulación de los filósofos griegos, en quienes se inspiraban su ideal de soberano ilustrado, cuyas tendencias centralizadoras están dictadas por principios filosóficos helenísticos.

Otro dato curioso que podemos destacar sobre este emperador, es la fundación de una ciudad en Egipto, Antinoópolis. Lo curioso en si, no es la fundación de una ciudad, hecho relativamente frecuente en un soberano de la antigüedad. Lo reseñable de este hecho es a quien estaba dedicada…

Adriano, incansable viajero, conoció a un joven en la región de Bitinia, este joven, de nombre Antínoo, se convirtió desde ese momento en compañero inseparable del emperador. Tras la muerte trágica del joven, ahogado en el Nilo en el año 129, Adriano mandó fundar una ciudad en su honor, la cual llevaría el nombre del joven. Así nacía Antinoópolis.

 

Vía |

  • Coord., Sayalero, M. Atlas ilustrado de la Antigua Roma. De los orígenes a la caída del Imperio. Ediciones Susaeta. Madrid.
  • Roma en el origen de Occidente. Ediciones Rueda (2002). Madrid.