La expansión de Europa medieval: el Drang nach Osten

Durante la Edad Media, una serie de movimientos demográficos y bélicos buscaron la ampliación de las fronteras de la Europa medieval. Uno de ellos, y del que nos vamos a ocupar en este artículo, fue el Drang nach Osten -Marcha hacia el Este-. La ampliación de estos territorios, tuvo siempre como excusa la evangelización cristiana de aquellos pueblos que aún permanecían siendo paganos. Por eso, esta expansión germana fue a costa de los pueblos paganos del este europeo.

En la Plena Edad Media, la búsqueda de la ampliación de las fronteras fue una constante en el ideario cristiano. En la Península Ibérica, por ejemplo, este proceso se llevó a cabo a través de la Reconquista, mediante la cual, los nuevos reino cristianos del norte fueron arrebatando a los musulmanes los territorios de Al-ándalus. De esta manera, el territorio peninsular cristiano se fue creando de norte a sur.

Los demás reinos cristianos de la Europa occidental también buscaron la ampliación de sus fronteras. Tal es el caso de las Cruzadas, expediciones militares que trataron de conquistar los territorios musulmanes en Oriente. Tras cuatro grandes cruzadas, y otras cinco de menor calado, los reinos cristianos tuvieron que desistir en su empeño por hacerse con el mando de la antigua Jerusalén.

Carlomagno
Retrato idealizo de Carlomagno, quien en el siglo VIII ya hizo grandes esfuerzos por asegurar la zona oriental de Imperio. Fuente

Pero aparte de estos dos acontecimientos, hubo otras dos grandes acciones mediante la que expandir las fronteras: el Drang nach Osten, que ya hemos mencionado, y la expansión a través del Atlántico y mar Mediterráneo. Pero ahora, nos vamos a centrar en la expansión germánica, la Marcha hacia el Este.

Los antecedentes de la expansión germana

A pesar de que la expansión alemana hacia el este tuvo sus inicios en el siglo XII, el primer  emperador del Sacro Imperio, Carlomagno, ya realizó unos importantes esfuerzos por asegurar, y ampliar, la frontera oriental. Así, con este propósito, consiguió someter a los sajones, quienes acabarían abrazando el cristianismo, mientras que los ávaros, un pueblo de las estepas, quedó neutralizado cuando realizó una incursión hacia las fronteras imperiales. Además, en el siglo X, sajones, misioneros, nobles y laicos expandieron la cristiandad hacia el este a costa de eslavos y húngaros.

Por tanto, la mecha expansionista alemana había prendido ya en los siglos precedentes al XII. Con la excusa de evangelizar en el cristianismo a los vecinos paganos, el Sacro Imperio puso especial hincapié en ampliar sus territorios hacia zona eslava. El Drang nach Osten, por tanto, era ya una realidad a finales del siglo XI.

Drang nach Osten

Auge de la expansión hacia el este

Con la maquinaria expansionista en marcha, fue durante el primer tercio del siglo XII cuando se dio inicio a la política de conquista de los territorios eslavos situados al otro lado del río Elba. De esta manera, y escudados en la evangelización de los pueblos que aún mantenían el paganismo, los alemanes se lanzaron a la conquista de las tierras bañadas por el Báltico. Conseguían así, ampliar las fronteras del Sacro Imperio, y además, fortalecer su presencia en los pueblos que ya se habían convertido al cristianismo.

Pero es a mediados del siglo XII cuando el Drang nach Osten empieza a obtener mayores recompensas. Es en estas fechas, cuando dos importantes personajes para la expansión alemana hacen acto de presencia. Uno de estos nobles fue Alberto «el Oso», quien conquistó Brandeburgo. En esta región creó la marca homónima, y de la que se proclamó margrave en el año 1150. Los hijos de Alberto se dedicarían a ampliar la marca, otorgando así un mayor prestigio al margraviato de Brandeburgo.

El segundo personaje clave en esta fecha fue Enrique «el León». El duque de Baviera y Sajonia conquistó territorios vendos que se hallaban entre las costas de los ríos Elba y Oder. En estas nuevas conquistadas instauró los ducados de Mecklemburgo, Pomerania y Silesia, zonas que inmediatamente serían entregadas a nobles locales y sometidas a vasallaje. Además, Enrique también fundó la ciudad de Lübeck en el año 1158. Dicho núcleo sería fundamental tanto para la colonización del territorio, como para el desarrollo de la Liga Hanseática.

Desde mediados del siglo XII y hasta inicios del XIII, se produjo un exponencial auge de la colonización. Para colonizar los nuevos territorios que se fueron añadiendo a los límites del este del Sacro Imperio, hubo una serie de factores que hicieron de esta colonización un rotundo éxito. Por un lado estuvieron los príncipes alemanes y polacos, quienes fomentaron la instalación de campesinos flamencos y holandeses, quienes, siendo expertos en la desecación de terrenos, se instalaron en las tierras anexas a los ríos Elba y Oder. También se favoreció la instalación de monasterios, tanto cistercienses como premostratenses, lugares desde lanzaron diferentes campañas de evangelización de colonos. Así, mientras Federico I Barbarroja hacía la cruzada en Oriente, los alemanes hacían su cruzada particular contra los paganos de las tierras del este. Y por último, Hamburgo, Lübeck y el río Elba se convirtieron en núcleos imprescindibles para el comercio a través del Báltico, que a su vez devendría en la creación de la institución económica más importante de la Alemania medieval, la Liga Hanseática.

Drang nach Osten
El puerto de Lúbeck, ciudad fundada por Enrique «el León», fue fundamental para el desarrollo de la Liga Hanseática. Fuente

Desde mediados del siglo XII y hasta inicios del XIII, se produjo un exponencial auge de la colonización. Para colonizar los nuevos territorios que se fueron añadiendo a los límites del este del Sacro Imperio, hubo una serie de factores que hicieron de esta colonización un rotundo éxito. Por un lado estuvieron los príncipes alemanes y polacos, quienes fomentaron la instalación de campesinos flamencos y holandeses, quienes, siendo expertos en la desecación de terrenos, se instalaron en las tierras anexas a los ríos Elba y Oder. También se favoreció la instalación de monasterios, tanto cistercienses como premostratenses, lugares desde lanzaron diferentes campañas de evangelización de colonos. Así, mientras Federico I Barbarroja hacía la cruzada en Oriente, los alemanes hacían su cruzada particular contra los paganos de las tierras del este. Y por último, Hamburgo, Lübeck y el río Elba se convirtieron en núcleos imprescindibles para el comercio a través del Báltico, que a su vez devendría en la creación de la institución económica más importante de la Alemania medieval, la Liga Hanseática.

Siglo XIII, fin de los éxitos germanos

En la centuria del XII el Drang nach Osten había ido acumulando éxito tras éxito. Mediante la colonización a través de campesinos, la imposición de vasallaje de los nuevos feudos, el comercio y la Liga Hanseática, los alemanes habían conseguido anexionar importantes territorios sin apenas oposición. Lograban de esta manera sus objetivos de evangelizar a los paganos del este y se asegurar las fronteras orientales del Sacro Imperio.

Ya en el siglo XIII, más concretamente en el año 1214, se produjo la determinante batalla de Bouvines. Con la derrota germana a manos de los franceses de Felipe Augusto, las pretensiones alemanas en el oeste de Europa se daban por finalizadas. Quedaba por tanto, como única vía, el este.

Ante el descalabro de Bouvines, y con la gracia del papa Honorio III, los caballeros teutones lograron una gran expansión a los largo de la costa báltica. El paganismo, que aún pervivía en pueblos como lituanos, prusianos o letones, permitió legitimar una cruzada contra estos pueblos. Además hay que señalar otra circunstancia: en el año 1226 los teutones fueron en auxilio de Conrado I de Mazovia, duque de Polonia. El polaco, temiendo una nueva incursión prusiana contactó con la orden militar en busca de apoyo. A cambio de una serie de territorios, que más tarde se ratificaría en la Bula de Oro de Rímini, los teutones sofocaron una nueva revuelta de los prusianos. Sin embargo, este sería uno de los últimos éxitos germanos.

Orden teutónica
Hermann von Salza, maestre de la Orden Teutónica, actor fundamental en la expansión germana por el Báltico. Fuente

En 1241 los mongoles asolaron el reino de Hungría. Entraba así en escena un nuevo enemigo, que consiguió neutralizar a teutones, húngaros, polacos y un largo etc. Se empezaban a suceder las derrotas, y por tanto el afán expansionista empezó a mostrarse debilitado. La expansión a costa de los territorios eslavos finalizaría en el año 1242. En esta fecha, Alejandro Nevsky, príncipe de Nóvgorod, se enfrentaba a los caballeros teutones en la batalla del Lago Peipus, resultando derrotados los caballeros germanos. Tras esta batalla, Rusia  quedaría finalmente fuera de los planes expansionistas de los teutones. A esta derrota se fueron sumando otras en territorios eslavos, como la sufrida contra los lituanos en el año 1260 en la batalla de Durbe.. En medio de toda estas debacles, los prusianos se irían levantando en revueltas de manera periódica. Acababa de esta manera un periodo en el que se sucedieron las continuas victorias y conquistas.

Pese a que el siglo XIII se presentó, ya a finales, como el final de los logros expansionistas de los germanos, esta centuria aportó enormes frutos desde el punto de vista urbano, pues se fundaron unas ochenta nuevas poblaciones, entre ellas Elblag -1237-, Memel -1252- o Konigsberg -1255-. Todas estas ciudades fueron fundadas por la Orden Teutónica, que le sirvió como una forma de asentar su poder a través de todo el territorio germano, así como para colonizar el terreno que se iba anexionando en su cruzada báltica.

Bibliografía

  • GARCÍA DE CORTÁZAR, J. A.; SESMA MUÑOZ, J. A. Manual de Historia Medieval, Madrid, Alianza Editorial, 2014.
  • MITRE FERNÁNDES, E.; Introducción a la historia de la Edad Media Europea, Ediciones Istmo, 2004.
  • RODRÍGUEZ, G. (Dir.). Manual de Historia Medieval: siglos III al XV, Grupo de Investigación y Estudios Medievales: Universidad Nacional de Mar del Plata, 2015.

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