Durar más que la obra del Escorial

Volvemos con la sección de curiosidades, la cual está dedicada a desentrañar algunas de las curiosidades que pueblan nuestro lenguaje e historia. Así, intentamos mostrar al lector el origen de dichas curiosidades, las cuales, en muchos casos mantienen el significado de origen, en muchos otros, solo se mantienen por referencia al suceso.

En este ocasión, la sección de curiosidades está dedicada a una frase que utilizamos cuando algo se prolonga demasiado en el tiempo, se prolonga de forma descontrolada, ya sea por dejadez, o por motivos que se nos escapan de las manos. Cuando se da esta situación, en España solemos echar mano de una frase, dura más que la obra del Escorial.

Esta comparación se refiere a las obras de construcción de el monasterio de San Lorenzo de El Escorial, mandado erigir por el rey Felipe II, para conmemorar la victoria en la batalla de San Quintín contra Francia.

La obra del monasterio fue encomendada en primer lugar al arquitecto Juan Bautista en 1562. A éste le sucedió Giovanni Battista Castello, y a éste a partir de 1572 Juan de Herrera, arquitecto que finalizó las obras en 1584.

Por tanto, vemos que la orden de construcción del El Escorial se dio en 1563, y su finalización en 1584, lo que dio como resultado unas obras que duraron 21 años, sin contar las edificaciones que se fueron añadiendo con el paso del tiempo, como las «Casitas» o el panteón real.

Las obras de este imponente edificio, de casi un cuarto de siglo, han dado origen a esta frase, que se cita cada vez que vemos que algo se perpetua en el tiempo de forma exasperante.

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