Pío XII

Pío XII y el Tercer Reich (III): El cambio de la situación internacional

Llegamos a la última entrada sobre Pío XII y el problema del antisemitismo del régimen nazi.

Tras las dos anteriores entradas (puedes verlas aquí y aquí),  concluimos las entradas relacionadas con Pío XII, y lo hacemos hablando sobre el cambio de la situación internacional, pues ya la balanza se había inclinado en favor de los aliado, y por lo tanto en contra del Eje.

En cuanto a la situación de los judíos, vemos como conforme se estaba llegando al final del conflicto, la represión contra esta comunidad se acentuó. «La Solución Final» se volcaba ahora contra los judío italianos y húngaros.

Pío XII ante la evolución de la situación internacional y la amenaza bolchevique (1942-1943)

La peor amenaza para Pío XII era el bolchevismo, por eso anteriormente, aunque sin éxito, había buscado la firma de la paz entre Inglaterra y Alemania. «el Papa se hallaba animado por un profundo patriotismo con respecto a Italia y, como le había dicho repetidas veces (a Alfieri, embajador de Italia en Berlín), sentía gran simpatía por Alemania.  Para facilitar la lucha de las potencias del Eje, estaría dispuesto, sin duda, a contribuir a la movilización de las fuerzas antibolcheviques europeas mediante una iniciativa apropiada…»1

Este documento es de una gran importancia, puesto que por primera vez el Papa deja entrever, que existen unos intereses comunes entre el Vaticano y el Reich para combatir el bolchevismo.

El principio del fin, la caída de Mussolini

El 25 de julio de 1943 Mussolini es destituido, lo que provoca que surja en el Vaticano la idea de que Italia se encontraba muy amenazada. Por este hecho, el Papa se encontraba muy inquieto, pues se mostraba como posible una victoria de la Unión Soviética, por lo que esforzaba por todos los medios en conseguir la paz entre Inglaterra y Alemania.

Benito Mussolini
La caída de Benito Mussolini marcaba ya claramente el camino que estaba tomando la guerra, la victoria de los Aliados, y por tanto, triunfo del bolchevismo frente a los regímenes fascistas. Fuente

Desde el Vaticano ya no se creía en una victoria de Italia o del Eje. Ahora su único deseo era que Italia saliese bien parada del conflicto.

La Santa Sede intentó convencer tanto a los anglosajones como a los alemanes para llevar a cabo una «desmilitarización» de Italia, para iniciar seguidamente un acercamiento más amplio, que tuviera como fin la creación de una coalición de las potencias occidentales contra la Unión Soviética.

Este deseo por parte de Pío XII de que Alemania ganase el choque contra la Unión Soviética, y que a su vez llegase a una coalición con las potencias occidentales, era porque aseguraba que Alemania era imprescindible para la Iglesia católica, puesto que «desea una Alemania fuerte como barrera esencial contra la Rusia».2

La deportación de los judíos de Roma y de Italia. Octubre 1943 – diciembre 1943

La acción contra los judíos de Roma se llevó a cabo en la noche del 15 al 16 de octubre, saldándose con la detención de 1.259 judíos. Ante esta situación, el Reich corría el peligro de una intervención de Pío XII condenando la situación, lo cual debilitaría a Alemania grandemente.

La Curia se sorprendió ante la actuación alemana, sobre todo porque se realizó ante los ojos del Vaticano, provocando que altos dignatarios de la Iglesia pidiesen el cese de estas actividades, como monseñor Hudal que «estimaría en gran manera se dignase dar orden de poner fin inmediatamente a estos arrestos en Roma […].»3

Finalmente el Papa optó nuevamente por el silencio. Con esta actitud buscaba nuevamente no interrumpir ni debilitar al Reich, así como a las autoridades alemanas en Roma. Una vez más, los alemanes actuaron con el beneplácito del Santo Padre.

¿Desconocimiento de «la Solución Final»?

Difícil es de imaginar en este punto, que el Santo Pontífice no supiese nada todavía de «la Solución Final», puesto que en agosto de 1942, comenzaron a llegar las solicitudes alemanas al gobierno fascista, para que éste les entregase a los judíos croatas.

Holocausto
Prisioneros judíos castigados por la llamada «Solución Final» nazi, política, que según Saul Friedlander, Pío XII conocía pero ignoraba. Fuente

En este punto, tanto las autoridades militares como diplomáticas fascistas, se empezaron a dar cuenta de que se trataba de la eliminación total de los judíos, por los que comenzaron a ofrecer obstrucción y aplazamiento. Difícil es que no llegase ninguna confirmación de los hechos a la Santa Sede4.

Como anotó D’Arcy Osborne: «Cuanto más pienso, más horrorizado estoy ante la masacre de la etnia judía que está  llevando a cabo Hitler por un lado, y por otro, por la aparente exclusiva preocupación del Vaticano por la eventualidad de que sea bombardeada Roma»5.

La deportación de los judíos de Hungría

Hay que esperar al 15 de mayo de 1944 para que se redactase la primera queja oficial de un representante de la Santa Sede, en concreto de monseñor Angelo Rotta, nuncio apostólico en Budapest. Según Rotta, era necesario protestar, puesto que la conciencia cristiana tiene la obligación de protestar contra esta guerra contra los judíos.

El 5 de septiembre el gran rabino Herzog fue convocado en el Cairo para entrevistarse allí con monseñor Hughes. De dicha entrevista lo que cabe destacar, es la insistencia por parte de Herzog de subrayar los casos particulares en los que la Iglesia ofreció protección a los judíos en Italia.  Si bien  hay que señalar que las deportaciones de judíos en Hungría, aunque se encontraban paralizadas en el momento de le entrevista, en octubre se reanudaron.

La pasividad de Pío XII ante el gran problema que estaba padeciendo el pueblo judío era claramente notoria.

Conclusión

La figura de Pío XII ha suscitado diferentes interpretaciones respecto a su actuación durante la Segunda Guerra Mundial, tanto en relación con su buena relación con la Alemania nazi, tanto como su silencio ante la persecución sufrida por la población judía.

Respecto a Saul Friendländer, vemos como muestra durante el desarrollo de todo el libro archivos que intentan mostrar el silencio del Sumo Pontífice. Este intento, lo hace a través del uso de documentos, que eran desconocidos hasta la fecha de la publicación de su obra. Trata sin duda, de dar una base sólida a su argumento, apoyándose en documentos oficiales enviados entre embajadas durante el conflicto.

Pío XII, una imagen ambigua

Pío XII se presenta como un líder, que queriendo evitar el increíble sufrimiento a millones de judíos, tomó una actitud de reserva, puesto que «no podía denunciar situaciones concretas porque esto dañaría a quienes había que ayudar, […] lograba hacer mucho a favor de las víctimas en el ámbito práctico y que no quería bloquear esta posibilidad de ayuda». Es decir, se muestra como un personaje que se mueve dentro de la ambigüedad, muestra interés en que Alemania se erija como estandarte de la lucha contra el bolchevismo, a la misma vez que refleja pequeños atisbos de querer ayudar a los judíos perseguidos por el régimen nazi.

A través de estas obras, las cuales se decantan por la vía historiográfica que hablan de la pasividad del Papa, nos es posible entender la situación internacional respecto al Vaticano; el deterioro de las relaciones entre la Iglesia y Alemania a medida que avanzaba el conflicto; las constantes peticiones de auxilio por parte de la comunidad judía;  el miedo que sentía Pío XII ante la expansión del bolchevismo; como se fue gestando «la Solución Final»; etc.

Trabajar sobre esta obra hace comprender al lector el inalcanzable odio que sintió Hitler sobre la población judía, los planes que llevó a cabo para conseguir su exterminio «para, por lo menos, mil años», así como la actitud de una entidad, que si hubiese actuado de acuerdo a como le requería su papel, se podría haber evitado, o por lo menos mitigado, el padecimiento sufrido por el pueblo judío.

 

Vía |

  • BENZ, Wolfgang, El Tercer Reich. 101 preguntas fundamentales, Madrid, Alianza, 2009.
  • FRIEDLÄNDER, Saul, Pío XII y el III Reich, Barcelona, Ediciones Península, 2007.
  • KERSHAW, Ian, La dictadura nazi. Problemas y perspectivas de interpretación, Buenos Aires, Siglo Veintiuno Editores S. A., 2004.
  • MORADIELLOS, Enrique, La historia contemporánea en sus documentos, Barcelona, RBA Libros, 2011.
  • MORO, Renato, La Iglesia y el exterminio de los judíos, Bilbao, Editorial Desclée de Brouwer, S.A., 2004.

Citas |

  1. FRIEDLÄNDER, Saul, Pío XII y el III Reich, p. 175. Fuente original: Memorándum de Steengracht, Núm. 264, 19-5-1943, StS: Italien, AA, Bonn (MS).
  2. Ibid., p. 190. Fuente original: Telegrama de Weizsäcker a Berlín, 14-10-1943, StT: V, AA, Bonn (MS).
  3. Ibid., p. 198. Fuente original: Telegrama de Gumper a Berlñin, Núm.  330, 16-10-1943, Inland 11 g: Juden in Italien, AA, Bonn (MS).
  4. MORO, Renato, La Iglesia y el exterminio de los judíos, p. 161.
  5. Ibid., p. 169.36 Ibid., p. 163.

 

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: