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Oráculos en la Antigua Grecia

Los griegos, entre la razón y la adivinación

La Antigua Grecia siempre ha sido un referente en cuanto al pensamiento racional. Cuna de grandes filósofos, «madre» de la democracia, y sin embargo tan dependientes de lo irracional. En el mundo helénico, la razón y la adivinación iban cogidas de la mano. Por ello, los oráculos constituían un pilar fundamental en la civilización helénica. Pues el raciocinio era limitado a la hora de dar explicación a todos los sucesos de la vida.

Como hemos señalado, los griegos no eran capaces de explicarlo todo mediante la razón. Por ello daban vital importancia a la adivinación, a lo irracional. Tanto condicionaba la vida de los griegos, no es extraño que la adivinación, mantiké, fuese una cuestión de Estado. Se trataba de una institución oficial, de ahí la obligación de reyes y oficiales de consultar los oráculos, manteia, en momentos trascendentales.

Mapa de los principales santuarios de la Antigua Grecia
Mapa de los principales santuarios de la Antigua Grecia. Fuente

Tan fundamental fue el papel de los oráculos, que según Cicerón en su De divinatione, ninguna colonia griega fue fundada sin la consulta de los mismos. Estos también eran consultados para intentar resolver pestes, plagas y demás calamidades que pudiesen acosar al pueblo griego.

A la hora de desempeñar su función, los oráculos se servían, la mayoría de las veces, de otros tipos de adivinación. La ornitomancia, la observación de cuerpos celestes, o la interpretación de las vísceras, se utilizaban también en estos centros adivinatorios.

Principales oráculos

Egeo, rey de Atenas, consultando a una pitonisa de Delfos.
Egeo, rey de Atenas, consultando a una pitonisa de Delfos. Fuente

Al igual que los templos, teatros, ágoras, o las acrópolis, los oráculos contaban con edificios a lo largo y ancho de la geografía helénica, a excepción de el Ática. En la Grecia Antigua, según Herodoto, habría 18 santuarios que contaban con oráculo. Hoy en día, sin embargo, se cree que pudo llegar a haber alrededor de 250 de estos lugares.

Como es natural, de entre todos ellos, hay algunos que sobresalen por el resto de oráculos, debido a su concurrencia y fama. Veamos alguno de los más importantes.

Epidauro

Situado en la Argólida, y consagrado a Asclepios, Epidauro era un oráculo dedicado a la medicina. El conjunto contaba con un tholos, una construcción de tipo circular. donde se veneraba a Asclepios, dios de la medicina y la curación, y con un Abaton, pórtico de dos plantas destinado al tratamiento y reposo de los enfermos.

Otros oráculos de tipo medicinal se podían hallar en Trica, en la isla de Cos y en Pérgamo.

Dodona

Situado en el Epiro, fue el oráculo más antiguo construido en Grecia. Al servicio de este lugar de adivinación se encontraban los seles, sacerdotes que dormían en el suelo, para estar en contacto con la tierra. Este lugar estaba consagrado a Zeus, y las consultas que se le hacían, estaban escritas en láminas de plomo.

Pronóstico en plomo del oráculo de Dodona
Pronóstico en plomo del oráculo de Dodona. Fuente

Los seles, para llevar a cabo las adivinaciones, se servían del follaje de los árboles. Según lo moviese el viento de una forma u otra, así era interpretado. Otro sistema que utilizaban los sacerdotes de Dodona, era observar como el viento hacía golpear, mediante un látigo sujeto a la estatua de un niño, una taza de bronce situado al lado de la estatua. Según los golpes, los seles lanzaban sus pronósticos.

Lebadea

En esta ciudad de Beocia se localizaba, en el interior de una cueva, un centro de adivinación dedicado a Trofonio, arquitecto al que se le acabó dando culto en la zona. Desgraciadamente, no se sabe con certeza la técnica utilizada para la adivinación.

Delfos

No se puede hablar sobre adivinación y oráculos sin mencionar Delfos. Este santuario conforma el paradigma griego de la adivinación. El más famoso de los oráculos griegos, surgió como un santuario primitivo en época micénica. Pero no fue hasta el siglo VII a.C cuando adquirió la función de oráculo.

oráculos
Oráculo de Delfos. Seguramente, el oráculo más importante de la Antigua Grecia. Fuente

Este santuario, al igual que algunos otros, era un santuario panhelénico, es decir perteneciente a todos los griegos. Al tener este estatus, y no pertenecer a una única nación, permitía que fuera respetado en los conflictos armados. Los santuarios panhelénicos eran protegidos y mantenidos por las anfictionías. Estas eran unas ligas formadas por los pueblos de la región perteneciente al santuario. La anfictionía de Delfos se formó tras la primera guerra sagrada (600-590 a.C).

El mayor esplendor de este santuario llegó tras las guerras médicas (492-479 a.C). Parece ser que Delfos estuvo pronosticando adivinaciones hasta el fin de la Antigüedad.

¿Cómo funcionaba Delfos?

Las sacerdotisas de este santuario eran las archiconocidas pitonisas. Estas deben su nombre a Pítico, sobrenombre que adoptó Apolo tras matar a la serpiente Pitón.

Cuando el visitante llegaba al oráculo, se encontraba en la puerta varias gnomai (divisas). De estas, han transcendido hasta la actualidad dos: «Conócete a ti mismo» y «Nada con exceso». Cruzada la puerta, y si el visitante estaba

Ónfalo de Delfos, objeto que simbolizaba el centro del Universo.
Ónfalo de Delfos, objeto que simbolizaba el centro del Universo. Fuente

dispuesto a pedir una adivinación, éste debía abonar cierta cantidad, la cual variaba según la procedencia de la persona. Además, las adivinaciones solo se podían realizar en días favorables, los días fastos.

Hecha la aportación económica, quedaba un paso más para el pronóstico, el sacrificio de una animal. Pero el animal solo podía ser sacrificado si el dios aceptaba la ofrenda. Esto se averiguaba rociando al animal con agua fría. Si no temblaba, el dios habría rechazado la ofrenda.

Aceptada la ofrenda, la sacerdotisa entraba en el templo con la pregunta que se le había formulado. Sentada en el aditon, la sacerdotisa mascaba hojas de laurel y bebía agua de la fuente de Casotis. Cuando la pitonisa entraba en trance, los sacerdotes interpretaban el delirio. Tras el pronóstico, este se entregaba al consultante, y el oráculo guardaba una copia.

En la cultura del raciocinio, se encontraban estos lugares destinados a lo irracional, a las conjeturas de unos sacerdotes observando una serie de elementos de la naturaleza. En la Antigua Grecia, los oráculos suplieron el vacío que la razón no era capaz de llenar. Una civilización basculante entre dos polos opuestos: razón-misticismo.

 

Vía:

  • Dodd, E. R., Los griegos y lo irracional. Alianza Editorial (1997). Madrid.
  • Grecia. Cuna de fundaciones y pensamientos. Ediciones Rueda (2002). Madrid.

Para saber más:

1 comentario en “Oráculos en la Antigua Grecia

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