La Roma imperial: los hispanos

Las conjuras familiares se habían convertido en endémicas en los núcleos de las dinastías imperiales de Roma. El fin de los flavios llegó a través de una rebelión en el núcleo de la dinastía. Así sus días el último emperador flavio, Domiciano, quien fue asesinado en una conjura en la que intervino su propia mujer. Podéis leer la entrada sobre los flavios aquí.

Así pues, borrada la línea de los flavios, era tiempo de instaurar una nueva figura, Nerva, el cual sería un emperador de «transición». A su vez, con el fin de Nerva, se instauraría una dinastía: los antoninos.

Nerva (96-98)

Como hemos señalado, muerto Domiciano, llegó el momento en que un nuevo emperador tomase el relevo. Como una solución de tránsito, la elección del Senado recayó sobre Marco Coceyo Nerva. El nuevo emperador era ya anciano, pero contaba con un alto prestigio senatorial, y con grandes cualidades para el mandato.

Nerva
Busto de Nerva, emperador de Roma elegido a modo de «transición». Fuente

Aunque breve, fue un mandato fructífero, pues contaba con bastante experiencia en el ámbito senatorial. Así, no es de extrañar que devolviese al Senado la importancia política que le correspondía, y que emperadores anteriores le habían ido restando.

Uno de los primeros pasos del anciano Nerva fue la de terminar con las arbitrariedades de Domiciano. De esta manera acabó con la figura de los delatores, quienes servían para aterrorizar al pueblo de Roma. Entre sus medidas también encontramos el saneamiento de las finanzas, maltrechas tras el mandato del despótico Domiciano. Suprimió el impuesto sobre los judíos y organizó una especie de beneficencia pública.

Pero lo más significativo de Nerva, quizás fue el logro de conseguir la potestad de elegir al sucesor. De esta manera, se terminaba con la costumbre de que los pretorianos fuesen quienes eligiesen al nuevo emperador. Esto en la teoría acababa con cualquier enfrentamiento político. No obstante, la elección del sucesor, aunque potestad del emperador emérito, era una suerte de de compromiso entre este y el Senado.

Con el Senado tomando parte en la elección de los emperadores, y los pretorianos presionando para formar parte en la elección, Nerva se dio cuenta de que era necesaria la elección de su sucesor de manera inminente. No teniendo hijos, Marco Coceyo Nerva se decantó por el general de los ejército de Germania, Marco Ulpio Trajano.

Los emperadores hispanos

Trajano (98-117)

De origen hispano, más concretamente de Itálica, situada en la provincia bética, dio origen a una nueva dinastía, los antoninos. Aparte del primer emperador hispano, fue también el primer provincial que alcanzaba tal dignidad.

Política exterior

Hombre curtido en el ámbito militar y prestigiosos senador, llevó a cabo una intensa labor bélica, con el fin de pacificar los territorios, para reforzar así los intereses de Roma.

Con Trajano, el imperio alcanzó su máxima extensión. En la zona occidental, Trajano aseguró las fronteras

Busto de Trajano, el primer emperador de origen hispano.
Busto de Trajano, el primer emperador de origen hispano. Fuente

de Germania estableciendo el limes en Francia; anexionó Dacia como provincia imperial en el año 107, enriqueciendo al imperio con sus minas de oro, y logró que los íberos caucásico reconocieran la soberanía romana.

En cuanto a la parte oriental, sometió a las nabateos, anexionando al imperio su capital, Petra, importantísimo enclave caravanero; ocupó el reino parto arsácida, apartando del trono al rey Cosroes, alzando a su sobrino Pstamaspates en su lugar. Así se aseguraba que los intereses de Roma no eran dañados a través del reino de Armenia. Por último, Trajano llegó hasta Mesopotamia, pero el resurgir del poder persa hizo necesario que se abandonase la zona.

Política interior

En cuanto a la política exterior, Trajano tomó una medida que se traducía en pleno poder para el emperador. Adquirió el título de procónsul de todas las provincias, incluidas las senatoriales. El Senado quedaba relegado a un cuerpo meramente consultivo.

Respecto a la medidas que tomó para el pueblo romano, siguió en la línea marcada por su predecesor, Nerva. De forma similar a este, quien ya estableció una especie de beneficencia, instauró los «alimenta». Se trataba de unos préstamos a muy bajo interés, que podían ser solicitados por los dueños de bienes inmuebles. Este interés después era destinado a un fondo dedicado a auxiliar a niños pobres. De esta forma, el imperio se aseguraba en Italia una base sólida de reclutamientos de legionarios y funcionarios.

En lo referente al Senado, Trajano promulgó una ley que obligaba a todos los senadores a tener bienes inmuebles en Italia. Así, se reforzaba la política centralista del emperador. De esta manera salió reforzada Italia en general, y Roma en particular.

Itálica
Anfiteatro romano de Itálica, actual Santinponce, cuna de los emperadores Trajano y Adriano.

Sucesión

Trajano murió en el año 117, en Cilicia, cuando se disponía a marchar a Oriente Próximo para sofocar una nueva revuelta entre las comunidades judaicas. Pero antes de morir nombró a su sucesor, Publio Elio Adriano, sobrino de Trajano.

Adriano (117-138)

Publio Elio Adriano, el segundo emperador hispánico, también de Itálica, ascendió al poder tras ser nombrado sucesor por su tío Trajano. Y aunque nombrado su sucesor, había una parte de la guardia pretoriana que estaba de acuerdo con el nombramiento.

En este contexto de crispación por una parte de lugartenientes, se forjó una conspiración. Entre los conspiradores se encontraba Aulo Cornelio Palma, lugarteniente de Trajano. Como se puede suponer, la misma no llegó a buen puerto, pues fue descubierta. Con la conspiración destapada, los participantes en la misma fueron condenados a muerte.

Esta situación mermó aún más si cabe la relación de Adriano con el Senado, pues supuestamente, en el complot estaban también involucrados cuatro senadores, quienes, al igual que los lugartenientes, fueron ejecutados. La orden de ejecución, que se llevó a cabo sin juicio previo, no fue consultado con el Senado, de ahí la breva abierta entre el emperador y la institución senatorial.

Siendo ya una situación difícil de sostener, Adriano renovó el juramento de no ejecutar a ningún senador, sin que antes el Senado hubiese firmado una sentencia.

Política exterior

Podemos definir la política exterior del emperador Adriano, como una política enfocada a mantener la pax romana. Respecto a Trajano, la política exterior del segundo emperador hispánico puede considerarse un paso atrás. Mesopotamia se abandonó tras una un clima de rebeliones, promovidas principalmente por las comunidades judaicas. Este clima de revueltas fue aprovechado por el rey parto Cosroes, quien había sido destronado por Trajano, para volver a ocupar el poder. De esta manera quedó desplazada la influencia de Roma en la zona.

Ante este contexto, Adriano fue consciente de que sería harto complicado mantener los territorios de más allá del Eúfrates, por lo que se decidió por abandonar la región. En Mauritania, también experimentó un leve retroceso.

Mapa del limes germánico, frontera que terminó de completar Adriano.
Mapa del limes germánico, frontera que terminó de completar Adriano. Fuente

Pero no todo iba a ser retroceso en la política exterior de Adriano, pues llevó a cabo maniobras que sirvieron para mantener la influencia romana en Europa. Así, por ejemplo, completó el limes germánico; impulsó la romanización en la zona alpina; reforzó el grueso militar en la zona del Danubio; y construyó en Britania la muralla que lleva su nombre, Vallum Hadriani -Muro Adriano-.

Con respecto al ejército, Adriano tomó una medida para intentar afianzar la fidelidad del conjunto militar. En la medida de lo posible, intentó reclutar las legiones en las mismas regiones donde debían prestar servicio. Esto con el tiempo se mostraría contraproducente, pues se entraría en una espiral cantonalista.

Política interior

Como hemos visto más arriba, Adriano y el Senado no estaban destinados a entenderse, de ahí el distanciamiento del emperador con la institución senatorial. A partir de este enfrentamiento, Adriano reforzó el papel del «Consilium principis» (Consejo imperial) en detrimento del Senado.

Por otra parte, reformó la administración pública, separando los cargos civiles de los militares, para evitar la acumulación de poderes en una misma persona. El emperador Adriano también creó la figura del advocatus fisci, la cual surgió para representar al Estado en los litigios contra particulares.

Sucesión

Busto de Antonino Pío, sucesor de Adriano.
Busto de Antonino Pío, sucesor de Adriano. Fuente

Siguiendo el patrón establecido por Nerva, Adriano tomó como heredero del Imperio a Lucio Aelio Vero. Este finalmente no pudo acceder al poder, pues muró en el año 138. Sin heredero de nuevo, Adriano volvió a designar a un nuevo sucesor. En esta ocasión el elegido será Tito Aurelio Fulvio Boionio Arrio Antonino Pío, mejor conocido como Antonino Pío.

Designado como sucesor Antonino Pío, este a su vez eligió como sucesores a Marco Aurelio Vero y Lucio Vero, de esta forma quedaba garantizada la sucesión imperial.

A su muerte, Adriano, el 10 de julio del año 138, a los 62 años de edad. fue inhumado en su mausoleo, hoy conocido como Castillo de Sant’Angelo.

Curiosidades sobre Adriano

Como curiosidades sobre este emperador hispano, podemos señalar que Adriano fue el primer emperador de Roma que se dejó crecer la barba, hecho que se convertirá en una «tradición» en sucesivos emperadores.

Busto de Adriano con barba. Fue el primer emperador en dejársela.
Busto de Adriano con barba. Fue el primer emperador en dejársela. Fuente

Probablemente, se dejó crecer la barba como simulación de los filósofos griegos, en quienes se inspiraban su ideal de soberano ilustrado, cuyas tendencias centralizadoras están dictadas por principios filosóficos helenísticos.

Otro dato curioso que podemos destacar sobre este emperador, es la fundación de una ciudad en Egipto, Antinoópolis. Lo curioso en si, no es la fundación de una ciudad, hecho relativamente frecuente en un soberano de la antigüedad. Lo reseñable de este hecho es a quien estaba dedicada…

Adriano, incansable viajero, conoció a un joven en la región de Bitinia, este joven, de nombre Antínoo, se convirtió desde ese momento en compañero inseparable del emperador. Tras la muerte trágica del joven, ahogado en el Nilo en el año 129, Adriano mandó fundar una ciudad en su honor, la cual llevaría el nombre del joven. Así nacía Antinoópolis.

 

Vía |

  • Coord., Sayalero, M. Atlas ilustrado de la Antigua Roma. De los orígenes a la caída del Imperio. Ediciones Susaeta. Madrid.
  • Roma en el origen de Occidente. Ediciones Rueda (2002). Madrid.

 

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