La Roma imperial: los antoninos

Tras los dos primeros emperadores hispanos, y habiendo sido nombrado sucesor por Adriano, llega al poder Tito Aurelio Fulvio Antonino Boyonio Arrio. Llamado Antonino Pío por el Senado, nombre con el que ha pasado a la Historia. Así mismo, será el emperador que ponga nombre a la nueva dinastía imperial, los antoninos.

Antonino Pío (138-61), el inicio de los Antoninos

El creador de la dinastía de los antoninos era de ascendencia gala, y contaba con más de 50 años al acceder al poder. Llevó la Pax Romana a su máxima extensión, ya que contaba con una dilatada experiencia sirviendo al Estado. Previamente a ocupar la máxima magistratura, había desempeñado los cargos de cuestor, pretor, cónsul y gobernador en Italia y Asia.

Dotado por el Senado de el sobrenombre de Pío, Antonino demostró ser claro merecedor del apodo. Defendió frente al Senado la memoria de Adriano, a quien la institución senatorial le había negado la divinización. Finalmente, el Senado sucumbió ante la defensa que Antonino Pío realizó, por lo que terminó divinizando al fallecido emperador.

Política exterior

Antonino Pío consiguió mantener la paz y la estabilidad dentro de las fronteras del Imperio. Lo que no pudo conseguir, fue mantener la paz en las fronteras imperiales. Por un lado, las tribus mauritanas se rebelaron contra Roma, pero pudieron ser rechazadas por el Imperio. Por otro, hubo una intentona de invasión de los brigantes, una tribu de Britania. Dicha tribu, tras haber sido derrotada, se escindió, emigrando una rama hacia Irlanda. No obstante, la diplomacia y la falta de conflictos grandes consiguieron el mayor prestigio de Roma en Oriente.

Política interior

los Antoninos
Antonino Pío, emperador que da inicio a la dinastía de los Antoninos.

Antonino Pío se caracterizó por tener una relación más que buena con el Senado, a quien consultaba con frecuencia. Sin embargo no realizó grandes cambios en las instituciones. De hecho, estas siguieron su funcionamiento normal, marcado por las manos de los emperadores anteriores. Tampoco realizó grandes obras públicas ni grandes monumentos. Aunque si terminó las ya iniciadas, a la vez que restauró las que estaban en mal estado. En cambio, si destacó por interesarse por el bienestar de la población del Imperio. Realizó donativos, fundaciones benéficas, ayudó cuando se produjeron siniestros, los huérfanos pobres encontraron acogida, se hacía reparto de alimento entre los más desfavorecidos, etc. Incluso, los esclavos se vieron afectados, pues sus condiciones de vida se humanizaron dentro de lo posible.

El emperador también fue un buen administrador, quien se preocupó por economizar los recursos del Imperio, llegando a superávit al momento de su muerte. Antonino Pío tampoco fue reticente en la cuestión religiosa, de hecho, se mostró tolerante con el resto de cultos, siempre y cuando estos se mostrasen respetuosos con el orden establecido.

A su muerte, Antonino Pío recibió los máximos honores posibles: el Senado le otorgó la apoteosis; se le consagró el templo de Faustina la Mayor; se creó un colegio de sodales Antoniniani para rendirle culto; además se erigió una columna en memoria del matrimonio en el Campo de Marte.

Marco Aurelio (161-180)

Eminente filósofo, destacado jurista, y sobre todo un hombre con altas dosis de erudición. Este fue Marco Aurelio, el sucesor de Antonino Pío, quien ya le había asociado al poder durante su mandato. Nacido en Roma, y de familia hispana, fue el último emperador de la llamada felicior aetas (la época más feliz) del Imperio Romano de Occidente.

La sucesión de Antonio Pío estuvo marcada por Adriano, quien le urgió a que estableciese dos sucesores. Antonino nombró herederos a Marco Aurelio y a Lucio Vero. Esta organización del poder era una garantía para la sucesión imperial. Aún habiendo sido nombrado los dos sucesores, bien es cierto, que Marco Aurelio contó con más respaldo por parte de Antonino. De esta manera, Lucio Vero siempre estuvo relegado a un segundo plano.

Marco Aurelio, entre lo «ideal y lo real»

Laureado por las fuentes clásicas y por la historiografía moderna, ha transcendido un imagen «perfecta» del emperador. Estudios más contemporáneos sin embargo han sido más críticos con Marco Aurelio. Así se ha observado que la burocracia suponía una asfixia para el Estado. De igual manera, la enrevesada administración y la política fiscal supusieron una mella bastante significativa entre los medios urbano y rural, aspecto que se ha señalado comúnmente como causa principal de la caída del Imperio.

Marco Aurelio, el emperador «filósofo» 

Política exterior

Durante el mandato del segundo de los antoninos, las fronteras se vieron constantemente amenazadas. Esto provocó que se desatendiesen factores importantes dentro de las fronteras, para volcar todo el esfuerzo en las mismas. Por consiguiente, la maquinaria del Estado fue perdiendo eficacia. Ante semejante panorama, Marco Aurelio se vio obligado a atender estos problemas, lo que conllevó a que estuviese constantemente ausente de Roma.

Oriente

Uno de los pueblos que amenazaban las fronteras fueron los partos, quienes de manos de su rey Vologeso III, invadieron Armenia en el año 161, más tarde recuperada por Lucio Vero. Aún así, se necesitó un tratado de paz con los partos para evitar el choque de intereses en la zona. En la ofensiva romana, se avanzó hacia Mesopotamia, ocupándose Babilonia, Seleucia, Ctesifonte. Dura Europos fue tomada, y Carrhae convertida en colonia.

Resuelto el problema en Oriente, Marco Aurelio y Lucio Vero entraron triunfantes en Roma. Las tropas que combatieron en Oriente, a su regreso, extendieron la peste por todo el imperio, lo cual sería aprovechado por los pueblos del Danubio.

Danubio

Ya en Europa, en la frontera del Danubio, la situación era bastante preocupante, pues los pueblos germánicos estaban en una situación convulsa con respecto al Imperio. Aún siendo emperador Antonino Pío, Marco Antonio y Lucio Vero vencieron a los cuados, quienes habían llegado hasta Aquilea. Mientras tanto, otros pueblos como los marcomanos seguían en la ofensiva contra Roma.

Las guerras en el limes fueron el acontecimiento bélico más importante al que tuvo que hacer frente Marco Aurelio, quien se tuvo que trasladar al Danubio, donde permaneció durante seis años. Marcomanos, cuados y sármatas, aprovechando los estragos que estaba ocasionando la peste, traspasaron las fronteras del imperio. Tan preocupante fue para Roma, que Marco Aurelio se vio obligado a hacer reclutamientos extraordinarios entre bandidos y esclavos. Así mismo, el emperador se vio empujado a vender parte del patrimonio imperial para hacer frente a los inmensos gastos producidos por las guerras del Danubio.

Guerras marcomanas
Detalle de una columna representando a Marco Aurelio encabezando a su ejército camino del Danubio. Fuente

En el año 175 los marcomanos y cuados se vieron obligados a firmar la paz ante la presión del ejército romano. Como requisito para la paz, los pueblos bárbaros tuvieron que aceptar guarniciones en su suelo, además de devolver el botín y los prisioneros. Por último, se les prohibió acercarse al Danubio. Los yázigos también se vieron obligados a firmar en el año 176. En el año 177 hubo nuevas amenazas, pero Marco Aurelio repelió sin problemas la nueva amenaza, aunque estas hostilidades seguirían ya hasta su muerte.

Pero no todos los problemas vinieron de Oriente o del Danubio. El sur de Hispania se vio arrasado por las tropas de mauri que cruzaron el estrecho de Gibraltar desde África. Otro problema lo causó el gobernador Avidio Casio, quien se proclamó emperador. Declarado enemigo público por el Senado, y después de trasladarse Marco Aurelio a Oriente, Avidio Casio fue muerto por sus tropas.

Política interior

Uno de los aspectos más importante de Marco Aurelio fue su esfuerzo por mantener a su lado al Senado. Así Marco Aurelio garantizó que los senadores serían juzgados por sus iguales. Amplió las competencias del Senado como tribunal de apelación. Pero aún así, la institución senatorial fue perdiendo independencia y competencias debido a

Lucio Vero, coemperador junto a Marco Aurelio.

las renovaciones periódicas que sufría con la entrada de nuevos senadores.

En el gobierno de Marco Aurelio vemos que el consejo imperial era el auténtico órgano de gobierno. Los senadores que contaban con representación en el consejo, eran muy respetados en el Senado, por lo que las decisiones tomadas en el consejo influían bastante en el Senado.

Aparte de promover a nuevos senadores, Marco Aurelio también aumentó el número de procuratores ecuestres. Creó nuevas funciones como la praefectus alimentorum, quien se encontraba al cargo de fundaciones alimentarias. Restauró los cuatro consulares creados por Adriano para administrar Italia, los iuridici. Además, mejoró otros cargos como el procurator a rarionibus, o la prefectura de la annona.

Debido a sus influencias estoicas, era fiel defensor de la igualdad de los seres humanos, por lo que facilitó que se extendiese la ciudadanía romana. Y al igual que sus predecesores, favoreció a los más vulnerables como los esclavos.

A Marco Aurelio la muerte le llegó en Vindobona, quizás ocasionada por la peste. Tras Marco Aurelio, accedió al trono su hijo Cómodo. Esta decisión fue, con toda seguridad la peor que pudo tomar Marco Aurelio, pues puso en el poder a su antítesis, un auténtico déspota.

Cómodo (180-192)

Hijo de Marco Aurelio y Faustina la Menor, Lucio Aurelio Cómodo Antonino, fue el último emperador de la dinastía de los Antoninos. Como hemos mencionado, se presentó como la antítesis de su padre. Se despreocupó del gobierno del imperio, fue un auténtico déspota, megalómano, y todo por que se creía una divinidad.

Política exterior

Marco Aurelio no había dejado cerrado la cuestión con respecto a los pueblos del Danubio. Cómodo, azuzado por las ganas de presentarse en Roma como emperador, pactó la paz con los bárbaros. Esta vez, las condiciones que tuvieron que aceptar los del Danubio fueron bastante más duras. Marcomanos y cuados tuvieron que devolver prisioneros, desertores, así como aportar tropas auxiliares a Roma. Además, se les prohibía levantarse en armas contra sus vecinos.

Cómodo representado como Hércules
Cómodo representado como Hércules, uno de sus muchos desvarios. Fuente

Mientras que en Oriente la situación se mantenía en calma, ya que los partos no presentaron problemas, la Galia fue cosa distinta. Esta fue asolada por Materno y las bandas que dirigía. Llegó incluso a marchar sobre Roma, donde intentaba acabar con Cómodo. Finalmente no pudo lograr su objetivo, ya que fue detenido y ejecutado.

Estas fueron las pocas «aventuras» de Cómodo respecto a la política exterior, pues poco interés mostraba por las tareas del gobierno.

Política interior

A su llegada a Roma, Cómodo fue recibido con honores por el Senado. Lejos de querer administrar el poder, dejó los asuntos de Estado a los amigos de su padre, él mientras tanto, sucumbía a vicios y placeres. Roma, veía con estupor como las locuras de emperadores anteriores se volvían a hacer presentes en Cómodo.

De manera temprana se urdió una conjura contra el emperador. La artífice de la misma fue Lucila, esposa de Claudio Pompeyano, y hermana de Cómodo. Pero el complot fue descubierto, de manera que tanto Lucila como los senadores partícipes fueron ejecutados. Esta conjura desencadenó en Cómodo una obsesión a ser de nuevo presa de un complot. Esta actitud recelosa de Cómodo acabó con la ejecución de cualquier enemigo, e incluso de su esposa Crispina.

Cómodo no tuvo que hacer frente a grandes gastos en guerras como su padre. Tampoco derrochó en grandes edificios, pues su huella urbanística fue escasa. Pero a pesar de ello, los grandes gastos que realizó en espectáculos, y en llevar una vida de lujo, hicieron que las arcas reales se resintieran. Con las arcas vacías, Cómodo se dedicó a expoliar los bienes de Senadores, así como a confiscar los de que eran ejecutados.

El emperador, sólo centrado en los espectáculos y vicios, pronto cedió el poder a sus favoritos. Primero cedió el poder a Tigidio Perenne, quien durante tres años se dedicó a enriquecerse y a eliminar a sus enemigos. Cómodo, ante una denuncia de su ejército, mando ejecutar tanto a Perenne como a toda su familia. Muerto este, su puesto lo cocupó Cleandro, un liberto elevado a caballero. Este sufrió el mismo destino que Tigidio, ahora por provocar el levantamiento del pueblo.

La acuciante crisis

La locura de Cómodo había marcado una trayectoria ascendente y sin freno. La escasa estabilidad mental del emperador llevó tanto al Senado como al ejército a retirarle su apoyo. El mecanismo sucesorio, tan importante para la estabilidad imperial, comenzaba a mostrar síntomas de crisis. Roma y las provincias fueron escenarios de motines por falta de subsistencias. El sistema imperial empezaba a presentar claros síntomas de cansancio.

Las extravagancias y la crueldad marcaron los últimos años de Cómodo, quien se presentaba como un dios, y rebautizó a todas las instituciones con el adjetivo «comodiano». Convencido de su condición divina, obligó al Senado a divinizarlo. Él mismo se identificaba con Hércules.

gladiadores
Pintura representando una batalla de gladiadores, a las que Cómodo era sumamente aficionado. Fuente

Entre muchas de sus excentricidades, se encontraba su afición por participar en los espectáculos de gladiadores. De hecho, él se consideraba el mejor gladiador de entre todos los que combatían. Nunca perdió un solo duelo, pero entre otras cosas, porque las luchas estaban amañadas. Esta afición, que le llevó a gastar sumas importantísimas sumas de dinero en la celebración de espectáculos de este tipo. Esta situación le llevó a granjearse la animadversión de todo el pueblo.

El final de Cómodo

Enemistado con todos los cuerpos del Estado, criticado por todos los sectores de la sociedad romana, no es de extrañar que Cómodo fuese víctima de una nueva conspiración. Esta vez si tendría un final fatal. Tejido el complot por sus favorita Marcia, el liberto Eclecto, el prefecto Leto y algunos senadores, fue estrangulado en la bañera por un liberto llamado Narciso el ultimo día del año 192. En nada se parece a su asesinato en la gran pantalla, en Gladiator, donde muere a manos de Máximo Décimo Meridio en el Coliseo. Muerto el emperador, el Senado decretó la damnatio memoriae contra Cómodo, borrando así todos los vestigios de su mandato.

Tras la muerte de Cómodo, se originó un vacío de poder, lo que llevó a una nueva guerra civil, tras la cual se erigiría una nueva dinastía: los Severos, pero eso es otra historia…

Vía |

  • Coord., Gómez Pantoja, J. Historia Antigua, Grecia y Roma. Ariel ediciones (2003). Barcelona.
  • Coord., Sayalero, M. Atlas ilustrado de la Antigua Roma. De los orígenes a la caída del Imperio. Ediciones Susaeta. Madrid.
  • Roma en el origen de Occidente. Ediciones Rueda (2002). Madrid.

 

 

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