Goliardos, los intelectuales errantes

Empezamos septiembre, y empezamos de nuevo con las publicaciones del blog. En esta ocasión vamos a habar de los goliardos, aquellos intelectuales errantes que hacen de la ciudad de París su paraíso terrenal. Estos vagabundos fueron personajes controvertidos en su tiempo, y desconocidos hoy en día, puesto que «el anonimato que los cubre en su mayor parte, las leyendas que ellos complacientemente hicieron correr sobre sí mismos, las leyendas […] que propagaron sus enemigos, aquellas leyendas forjadas por eruditos e historiadores modernos» [1], hacen un caldo de cultivo para enmarañar una figura de por si ya enmarañada.

Goliards-574x300Si atendemos a todas las acusaciones de las que fueron víctimas, los goliardos tuvieron que tener una cierta incidencia en la sociedad medieval, de ahí que fueran condenados en concilios, sínodos y por autores eclesiásticos de los siglos XII y XIII. También recibieron todo tipo de calificaciones por parte de sus detractores, siendo calificados como: bohemios, falsos estudiantes, turbadores del orden, gente peligrosa, vagabundos, bribones, juglares (con sentido de farsantes y charlatanes) o bufones.

Pero no toda la sociedad del medievo veía a estos autores de vida pícara con ojos críticos, si no que una parte de la misma, veía a los goliardos como la manifestación de la inteligencia urbana o la revolución contra el estado feudal.

Dejando a un lado la visión bipolar que sobre dichos personajes proyectaban los hombres y mujeres del medievo, nos centramos ahora en el origen del término. «Apartadas las etimologías fantasiosas que lo hacen derivar de Goliat […] o de gula, […] y reconocida la imposibilidad de identificar a un Golias histórico como fundador, […] nos quedan sólo algunos detalles biográficos de algunos goliardos, colecciones de poemas, […] y los textos contemporáneos que los condenan o denigran». [2]

Si no conocemos el origen etimológico de la palabra goliardo y no tenemos apenas reseñas biográficas debido al anonimato, ¿qué podemos decir entonces de dichos personajes? Podemos determinar su forma de vida, pues sabemos que eran vagabundos, de origen urbano, campesino e incluso noble, productos de la movilidad social experimentada en el siglo XII, desarrollada por la expansión demográfica, auge del comercio y la construcción de ciudades. Todo esto contribuye a romper las estructuras feudales. Por ende, decir que los goliardos eran jóvenes estudiantes pobres que vivían de la mendicidad.

Jóvenes, de diverso origen y distintas ambiciones, compartían una característica, eran estudiantes sin domicilio fijo ni beneficios, que se lanzaban a la «aventura» de predicar sus propias enseñanzas en las ciudades, siguiendo al maestro que les gusta.

Los temas de la poesía goliardesca se centran en criticar ferozmente la sociedad medieval. El juego, el vino y el amor, principales pilares de la temática sobre la que escriben los goliardos, hecho que los transforma en «revolucionarios», a la vez que se granjean las críticas e indignación de los más fieles seguidores de las doctrinas medievales.

Con tono inmoral y rayando lo obsceno, los goliardos plasman en sus obras una moral de orden natural, donde se elogia lo humano -erotismo- y se niega de las doctrinas que la Iglesia y la moral tradicional intentan plasmar en la sociedad, la cual debe caminar por la senda de la rectitud, la castidad y la mortificación como fin para una vida en el más allá. Por el contrario, el goliardo busca liberar el espíritu del hombre, disfrutar del cuerpo en plenitud, y vivir el día a día sin pensar demasiado en la salvación del alma.

Estos intelectuales vagabundos critican todos los eslabones del orden feudal, desde el obispo más orondo hasta al campesino más miserable. En cuanto a la crítica eclesiástica, los goliardos se caracterizan por llevar una vía antipontificia y antirromana, pues critican las pretensiones temporales del papado, así como la prevalencia del partido del imperio frente al sacerdocio. Se le reprocha también la acomodación con el siglo, el lujo y el gusto por el dinero, dejando de lado la humildad inicial cristiana:

«COMIENZO DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN EL MARCO DE PLATA. En aquel tiempo el papa dijo a los romanos: «Cuando el hijo del hombre venga a la sede de nuestra majestad, decidle primero: ‘Amigo, ¿por qué has venido?’ y si él sigue golpeando la puerta sin daros nada, que sea rechazado a las tinieblas exteriores». Llegó un pobre clérigo a la corte del señor papa y suplicante dijo: ‘Tened piedad de mí, […]. Soy pobre e indigente, por eso os ruego que me ayudéis en mi aflicción y en mi miseria’. Los que lo oyeron hablar así se indignaron y dijeron: ‘Amigo, que la pobreza sea contigo para tu perdición; vete, Satanás, tú que no sabes lo que es el dinero. Amén, Amén.’»

Si el clero es atacado por los goliardos, los campesinos no van a ser menos, y también van a ser centro de críticas por parte de estos intelectuales. Así, el goliardo va a presentar su repulsa por el mundo rural y desprecio por el campesino grosero.

En cuanto a la nobleza, nos encontramos con que el goliardo detesta tanto el privilegio por nacimiento, el cuál niega, como al militar y al soldado. Para estos intelectuales, la dialéctica ha reemplazado en virtud y dignidad a los combates y hazañas de armas. Los goliardos creen que la mejor manera para mostrar su superioridad frente al noble, es jactarse del favor que gozan con las mujeres. Este hecho, al fin y al cabo, no es más que una representación de la lucha entre grupos sociales (intelectual frente a señor feudal)

La figura goliardesca, a pesar de la importancia que tiene, quedó relegada a los confines de la intelectualidad medieval. Estos intelectuales vagabundos, aunque crearon un gran legado -crítica a las ideas religiosas, ensalzamiento de la moral del libertinaje, representación de la idea de liberación- desaparecen durante el siglo XIII. La desaparición de la figura del goliardo se debe a la persecuciones de las que fueron víctimas, la condena social del propio movimiento, así como la fijación de un espacio organizado del movimiento intelectual, las universidades.

220px-CarminaBurana_wheel

Así vemos como un grupo de vagabundos, removieron los cimientos sociales del medievo, lo que los llevó en última instancia a desaparecer presas de las persecuciones, y de su propio arraigo de la vida vagabunda, frente a la vida fija que aportaba la universidad.

Pero a pesar de que los goliardos se definen por su voraz crítica social, muchos de ellos aspiraban a aquello que criticaban, ser los nuevos protagonistas del orden social.

Vía | LE GOFF, Jacques, Los intelectuales en la Edad Media, Barcelona, Editorial Gedisa, 1996.

[1] y [2] Ibídem p. 39

Imágenes | Carmina Burana – Músicos

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: