Demografía en la Europa bajomedieval

Entre los siglos XIV y XV se produce el desgaste de las estructuras materiales y mentales formadas los siglos anteriores, lo que a su vez provoca que se origine el puente hacia la «Modernidad», claro está, tras la recuperación progresiva de esta crisis. En estos dos siglos podemos ver una crisis global (en cuanto a ámbitos nos referimos): política, con la famosa «Guerra de los Cien Años» (o mejor dicho, de los 116); espiritual, Cisma de Occidente, conciliarismo, etc.; y por último, la que nos atañe en este especial, las vertientes económica y social. Citando a Henri Pirenne: «Se puede considerar el principio del siglo XIV como el término del periodo de la expansión de la economía medieval».

GUERRAS, HAMBRE Y PESTE

El hambre, la peste y la guerra constituyeron hechos catastróficos, para una demografía europea especialmente sensible a todo tipo de embestidas. Aunque si bien es cierto que no fueron fenómenos novedosos, si lo fue la intensidad con la que se manifestaron en estos dos siglos. Se calcula que, entre 1347 y 1350, Europa pierde un tercio de la población con la que contaba a principios de siglo.

Respecto a las condiciones que llevaron a esta crisis demográfica, la crisis de subsistencias, será la primera en hacer acto de presencia en el panorama bajomedieval. Esta aparece debido a una serie de accidentes climáticos, en los primeros años del XIV. Dichos cambios incidieron de forma estrepitosa en la producción cerealista, base de la alimentación medieval. Los efectos más sensibles se dejaron notar en el medio urbano, donde aparece una auténtica obsesión por el abastecimiento, y entre las capas más humildes del campesinado. A dichos cambios climáticos, debemos unir otro factor, el agotamiento de los suelos más fructíferos, debido a prácticas agrícolas demasiados rudimentarias, por lo que las roturaciones se agotan, o solo pueden ser aplicadas a tierras abandonadas por su mala calidad. A su vez, las parcelas se empiezan a dividir entre multitud de herederos, lo que conlleva a que estos sean incapaces de mantener a sus familias, lo que desemboca por último en una reducción de la natalidad.

Campesinos arando bajo el yugo del señor

Ante estos síntomas, es sólo cuestión de tiempo la inevitable la (re)aparición de las hambrunas, solo presentes anteriormente en Occidente de manera local. Así podemos ver una primera gran hambruna entre 1315 y 1317 en la  Europa del noroeste. Las ciudades flamencas se van a ver duramente afectadas por esta hambruna, donde por ejemplo, la ciudad de Ypres, va a perder el 10% de su población en menos de seis meses. En la Europa del sur, los síntomas se van a dejar notar a partir de 1330.

El segundo factor, la guerra, debe ser analizada como un factor familiar dentro de la vida medieval, la novedad en esta crisis, es la continuidad con la que aparecen los conflictos armados. La guerra aparece en todos los estados de la Europa Occidental, guerra que se torna cada vez más devastadora, puesto que acabada una campaña, se inicia casi de inmediato una nueva. A la continuidad, hay que sumarle otro factor, los soldados la adoptan como una forma de vida, por lo que están interesados en que la misma se alargue lo máximo posible en el tiempo.

Es un nuevo oficio el de soldado, pero un oficio mal retribuido por los señores, lo que conlleva a los cultivos sean devastados, se arrase con el ganado, a la vez que la búsqueda de botín quede todo esquilmado. En este aspecto, los que más sufrieron las guerras podemos decir que fueron los grandes señores rurales, por el hecho de que las urbes estaban bien defendidas mediante tropas y murallas, y el campesinado se refugiaba en los bosques a la espera del fin del conflicto, aparte de que asumían pocas pérdidas, al tener un instrumental primitivo, y por lo tanto de fácil arreglo, y pocas o ninguna pertenencia que defender. Así, las grandes residencias señoriales fueron las más expuestas debido a sus grandes riquezas, con todo lo que llevaba anexado como sus molinos, hornos, cercados y vergeles.

Batalla de la Guerra de los Cien Años

En medio de este panorama bélico, podemos ver como afectó al occidente europeo. Alemania e Italia se mantuvieron casi permanentemente en estado de anarquía y guerra civil hasta bien entrado el Cuatrocientos. La «Guerra de los Cien Años»agotó Inglaterra y arruinó amplias regiones de Francia, a su vez en este conflicto, se injertaron otras luchas anexas en Flandes, Escocia, Castilla y Bretaña.

El último factor, pero más dañino para la población desnutrida europea, fue la peste negra. Esta epidemia llegó a través delMediterráneo, transportada por marineros genoveses procedentes de la colonia de Caffa, Crimea. Si bien esta enfermedad no era desconocida para Occidente, en esta ocasión se tornó más catastrófica, al actuar sobre una población debilitada. Bocaccio nos ofrece una imagen de la misma en las primeras páginas del Decamerón: la enfermedad se manifestaba con la aparición de unos bulbos en ingles y axilas «que la gente vulgar llamaba bubas y podían adquirir el tamaño de una manzana», y como «para curar tal enfermedad no parecían servir consejos de médicos ni mérito de medicina alguna […] pues al tercer día de la aparición de los sobredichos signos los enfermos morían sin fiebre alguna ni otro accidente».

Pasada la primera embestida de la enfermedad (1348-1349) y ya extendida por todo Occidente, la peste se deja sentir de forma esporádica en diversas regiones cada diez o veinte años, acompañada a su vez por otras enfermedades contagiosas como tifus o cólera.

El triunfo de la muerte. Representación del panorama que dejó la Peste Negra

Ante este panorama, la situación es plenamente apocalíptica. Los cadáveres se amontonan en las calles, hecho que aumentaba de forma considerable la posibilidad de contagio, por lo que es imposible dar sepultura a todos los fallecido. Esta situación provoca que los cadáveres tengan que ser enterrados en fosas comunes, solo tapados por una fina capa de cal, con toda celeridad y ante la falta del debido rito para el descanso de las almas.

Las consecuencias tan calamitosas de estos dos siglo actúan como «germen» para la «Modernidad». Se buscan nuevas técnicas y métodos agrícolas y mercantiles; la guerra se especializa cada vez se encuentra más especializada; y la crisis de la fe provoca que la mentalidad bascule desde el trágico teocentrismo, hacia la reivindicación del homocentrismo.

 

Vía |

  • Duby, George, Economia rural y vida campesina en el occidente medieval. La mutación del siglo XIV (Libro cuarto), Atalaya, 1999.
  • Oakley, Francis, Los siglos decisivos: la experiencia medieval, Madrid, Alianza Editorial, 1995.
  • Vincent, Catherine, Breve historia del Occidente medieval, Madrid, Alianza Editorial, 2001.

Publicado originalmente por La Historia Heredada en | Que Aprendemos Hoy: La crisis Bajomedieval en los siglos XIV y XV (Demografía)

Imagen | Campesino arando – Guerra de los Cien Años – El triunfo de la muerte

 

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