La civilización asiria (I) Historia

Damos inicio a un especial sobre la civilización asiria, pueblo guerrero por excelencia de la antigua Mesopotamia, máxima rival de Babilonia, y base de las mayores ciudades de la antigüedad mesopotámica.

Este especial, es extenso, puesto que vamos a intentar abarcar, con mayor o menos suerte, los principales aspectos que definieron a esta gran civilización. Así que podremos ver desde su religión, pasando por su aspecto bélico, o sus ciudades más importantes.

En esta primera parte, nos enfocaremos en un breve repaso y síntesis sobre Assur, para ir contextualizando las siguientes publicaciones. Sin más, damos inicio al paseo por la antigua Assur.

Asiría fue un imperio de la antigüedad, situado en el suroeste asiático, en la antigua Mesopotamia. La parte occidental del país era una estepa únicamente adecuada para una población nómada. Sin embargo, la parte oriental era apropiada para la agricultura, con colinas boscosas y fértiles valles bañados por pequeños ríos. Al este de lo que fue Asiria se encuentran los montes Zagros; al norte, un escalonamiento de terrazas conducen al accidentado territorio armenio; al oeste se extiende la llanura de Mesopotamia.

La ciudad más importante asiria, Assur, se situaba al norte de Mesopotamia, en la orilla derecha del río Tigris. El nombre de Assur, designaba al mismo tiempo la capital, al país del que dependía, y al dios nacional. Otras ciudades importantes fueron Nínive, Harrán, Calakh y Dur Sharrukin.

Historia de Asiria

El siglo XVI a.C fue un periodo de invasiones y gran confusión por toda Mesopotamia. Asiria se vio bajo el control de unos y otros invasores (los mitanni y los hititas sobre todo), hasta el siglo XIV, cuando el rey asirio Ashur-Uballit I, con el que se inicia el Imperio Medio, se liberó de sus opresores e incluso llegó a agrandar los límites de sus tierras. Los sucesores de este rey ampliaron más las fronteras y supieron enfrentarse a los pueblos de alrededor: urarteos, hititas, babilonios y lullubis.

En el siglo XIII a.C, Asiría experimenta un auge, mientras que Babilonia, registra una manifiesta decadencia, que llegó a acordar relaciones con los hititas, para soportar el expansionismo asirio.

Asiria conoció una periodo de conquistas militares y de expansión, vinculados a los monarcas Adadnirari, Salmanasar I y Tukulti Ninurta I. con los dos primeros reyes, se asentarían las características de los procedimientos en el futuro Imperio Nuevo.

Tukulti Ninurta I (1245-1208 a.C), llevó sus conquistas hasta Mari e implantó la costumbre de las deportaciones masivas. La guerra se convirtió en una manera de vida, ya que tenía una clara finalidad de rapiña. Con estas riquezas, se impulsó la política y construcciones religiosas.

En el año 1200, se producen las invasiones de los Pueblos del Mar, que invadieron el Próximo Oriente, un impacto de importantes consecuencias históricas en toda la región. Estos pueblos, provocaron la caída del Imperio Hitita, el Imperio egipcio y coincidió con el auge de la dinastía de Isin en Babilonia.

Estos pueblos, llevaron una política de hostigamiento contra Mesopotamia y especialmente contra Assur. De esta opresión, se explica en buena medida el poder militar que obtendría Asiria, reflejada en su máxima expresión en tiempos de Tiglatpileser I (1112-1074 a.C). Desde este punto, el pueblo asirio fue famoso por su crueldad y temido por sus enemigos, de tal manera que al verse amenazados, y ante su proximidad, no les quedaba más remedio que huir. Así la gente que quedaba en las aldeas o las ciudades atacadas, era masacrada o llevada a Asiria como esclavos. Las ciudades eran saqueadas y después arrasadas, pero no se anexionaban al Estado asirio.

Puertas de Nínive, una de las capitales asirias
Puertas de Nínive, una de las capitales asirias

El periodo que abarca a los reyes desde el tercer hijo de Tiglatpeser I, Shamshiadad IV, Asurnasirpal I (1047-1029 a.C), Salmanasar II (1028-1017 a.C) y Asurabi II (1010-970 a.C), fue notable la labor legislativa asiría, la redacción de anales y la copia de documentos de la antigüedad clásica mesopotámica.

En los siglos X-IX a.C, será el resurgir del Imperio asirio. Alcanzará el mayor poder, gracias a la reconstrucción y a potenciar del ejército. Se da inicio de esta manera al Imperio Nuevo.

Adadnirari II (901-891 a.C), venció al rey de Babilonia y reconstruyó las fronteras orientales de Asiria, y llevo a cabo una expedición victoriosa contra los arameos. Tukulti Ninurta II (890-884 a.C) consolidó el poder asirio en toda Mesopotamia. Con Asurnasirpal II (883-859 a.C) se reconstruyeron santuarios, y la ciudad de Khalu (que rivalizaría con Assur y Nínive), estimuló las actividades científica y literaria y estableció una administración eficaz.

Salmanasar III (858-824 a.C) emprendió una política expansionista, llegando hasta el corazón de Siria. Se enfrentó a la coalición de Damasco, los reyes de Hamat, de los amonitas y de Israel y varias ciudades de Fenicia y Cilicia. Avasalló a Babilonia y sometió a los arameos. El dominio de Mesopotamia, era ya total.

En el siglo VIII a.C surge un floreciente imperio militar que duró dos siglos. En este periodo histórico fueron tributarios de Asiría los fenicios, los israelitas y muchos pueblos de la Media y de Persia. Los asirios llegaron en su expansión hasta Egipto por el oeste y la frontera de la India por el este. Es una época de esplendor en que los reyes vivían con gran lujo, ejerciendo un gobierno despótico.

Durante estos años gobernó la dinastía de los Sargónidas, cuyo primer rey fue Sargón II (721-702 a.C) que trasladó su séquito a una nueva ciudad llamada Dur Sharrukin (Fuerte de Sargón). Las ciudades se embellecieron con magníficos monumentos a costa de los cuantiosos tributos cobrados a los pueblos sometidos. Sargón II consolidó la obra de su padre Tiglatpileser III, y su bisnieto Asurbanipal la llevó al apogeo.

Babilonia, víctima y verdugo de la civilización asiria
Babilonia, víctima y verdugo de la civilización asiria

El fin del imperio se vincula a una serie de guerras civiles que ocuparon gran parte del siglo VII a.C, a partir de la muerte de Asurbanipal. Asiria se fue debilitando con tantas guerras y con la amenaza constante de un nuevo pueblo llegado por el norte: los escitas. Babilonia recuperó su independencia y Ciáxares de la Media sitió y destruyó Nínive, la ciudad asiria poderosa y odiada por sus enemigos. Allí fue donde murió Saruco, el último rey despótico, en el año 612 a.C.

Hasta aquí el repaso por la historia del pueblo asirio. En las siguientes entregas iremos viendo los demás aspectos de esta interesante civilización mesopotámica.

Vía:

  • Ascalone, E. Mesopotamia (2005). BarcelonaEd. Electra.
  • Masó Ferrer, Felip (2007). Historia National Geographic. Nínive, capital del imperio asirio, nº 37, págs 42-53.
  • Grandes civilizaciones. Mesopotamia, primeras civilizaciones históricas (2002). Madrid: Ed. Rueda J. M. 

Imágenes | Jinetes; Nínive; Babilonia

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